lunes, 5 de marzo de 2012

Llueve. ¿Salgo o no salgo?

¡Hola a todos y todas!

Hoy, como buen domingo que era, había salida oficial del Club Ciclista León. Pero teníamos un problema. Y he de decir que era un problema positivo, que también los hay. ¡Por fin llovía!

La mañana estaba que si llovía que si no, pero el panorama era sobre todo acuático. Por tanto, la decisión que tomé fue no salir y aprovechar para hacer algunas cosillas y desempolvar el rodillo.

Por las informaciones que tengo, la mayor parte de la Grupeta Cicloturista León, tomó la misma decisión que yo. Al haber salido ayer, haber hecho un buen entrenamiento y habérnoslo pasado muy bien, no teníamos el ansia suficiente como para mojarnos.

Y ahí está la madre del cordero en los días con agua. Es muy común en las jornadas lluviosas dudar. Salgo, no salgo. ¿Difícil decisión? Como todo en esta vida, depende.

Para todos aquellos que estéis pensando en empezar en esto del cicloturismo, o acabéis de empezar, sabed una cosa. Los que llevamos años tenemos dudas. No salimos o dejamos de salir totalmente convencidos.

Personalmente, creo que la decisión no depende tanto de la lluvia en sí. Depende más de si llevas unos días saliendo o sin salir, si llevas cumpliendo objetivos o no. Por supuesto que si está lloviendo a cántaros (it's raining cats and dogs) casi todos sabemos que toca rodillo pero en un día normal de lluvia, la decisión depende de los días pasados. Me explico.

Hoy en la salida del Club, de los habituales de la Grupeta fue sólo una persona. El resto en casita. Estoy seguro de que si ayer no hubiésemos ido hasta las Cuevas de Valporquero, haciendo una ruta larga y durilla por tanto, hoy en la salida del club hubiese habido más gente de la Grupeta y más gente en general.

Así que los días lluviosos son realmente especiales. Bien es cierto que siempre hay gente para todo, tanto por un extremo como por otro. Unos ven un par de nubes y no salen y otros ven ríos de agua por las calles y les da lo mismo.

Yo, personalmente, en estos días, salgo según lleve los entrenamientos, aunque si de entrada está lloviendo, muy poco he tenido que entrenar para salir, porque considero que son días pelogrosos. El problema no es el mojarse, el problema es el suelo, el peligro de una caída y cosas así.

Así que recordad. Si estáis empezando en esto del cicloturismo o vais a empezar, en los días de lluvia, ante todo, sed precavidos y rodar con sumo cuidado. Mi consejo es que si no es del todo necesario no salgáis. Y si ya contáis con un rodillo....¿qué más queréis que os diga? Pero bueno, para gustos colores y esta es mi opinión.

Un saludo compañer@s!!

domingo, 4 de marzo de 2012

Grupeta Cicloturista León: "Saca el pan Dani"

¡Hola a todos y todas!

Hoy tenía ruta la Grupeta Cicloturista León. Todos teníamos muchísimas ganas al haber estado un poco desperdigados durante toda esta semana. Durante todo el día de ayer, en las redes sociales, entre los habituales de la grupeta, la duda era si nos respetaría la tan necesaria lluvia. Que si Maldonado dijo esto y aquello, que si yo soy más de Montesdeoca, etc. Pero, lo que estaba claro era que, lo de salir en culote de verano no sería posible.

Hoy recibíamos la visita de Óscar. El titán de Sanabria. Cada cierto tiempo, como ya os he comentado en alguna otra ocasión, viene a rodar con nosotros. Tenemos que devolverle la visita y seguro que nos tiene preparada alguna ruta increíble.

Al levantarme de la cama, lo primero que miro es el cielo. Nublado pero no llueve. No sé lo que durará esta situación, pero bueno, la QDDA sigue para adelante.

Termino de desayunar y recibo la primera llamada. Eso sólo puede indicar que existen dudas en el grupo. Es el Buka. Algo ha visto:

-Dani! ¿Qué hacemos? Está lloviendo un poco.
-Seguimos con los planes pardiez!! Y según lo veamos, nos damos la vuelta.

Sigue la cosa para adelante. Así que la maquinaria de la Grupeta se mantiene en su sitio. Continúo con mi rutina. Ahora reviso el correo, leo la prensa, veo las noticias (me entran ganas de suicidarme) y empiezo a afeitarme. Recibo la segunda llamada de la mañana. Jorge.

-¿Qué hacemos Dani? Antes llovía.
-Pues yo creo que hoy libramos. No me fío del Maldonado!!!
-Venga, pues quedamos 10 minutos antes, debajo de casa.

Estupendamente. Así que termino de afeitarme y me empiezo a disfrazar de ciclista. Reviso a la americana, lleno el bidón, cojo las llaves de casa y comienza la mañana cicloturista.

Voy al lugar de quedada con Jorge. Ya le veo y voy a su encuentro. De repente se escucha un fuerte sonido. "Clack!!" Un sonido seco...Suena mal....Se le rompe un radio a Jorge!!! Bufff. Una baja más para sumar a la lista de los Juanjo (lesión), David (amenaza de lluvia), César (fútbol) y algún otro.

Bueno. Pues me dirijo a la zona de salida de la Grupeta con la fatal noticia. Llego y allí me encuentro a los compañeros y a...JUANJO!!! Pero vestido de seglar...Fue a saludarnos..Qué majo!! Pero no nos sirven excusas Juanjo...

Después de dar la fatal noticia de la avería de Jorge, empezamos a decidir la ruta. El plan, desde hacía una semana, era ir hasta las Cuevas de Valporquero, pero el clima genera dudas. Decidimos ir hasta La Robla y, una vez allí, decidiríamos.

Iniciamos la marcha y yo me doy cuenta de que me he puesto los guantes cortos y, así de entrada, se me quedan los dedos, a causa del frío, como el corcho. No pasa nada, porque como venía con nosotros el intrépido JR, en breve el ritmo aumentaría.

Como todos teníamos en mente la posible lluvia, las Cuevas de Valporquero y toda la ruta programada de inicio, se nos pasa volando el camino hasta La Robla. Decidimos seguir la ruta por el Fenar. Parece que el plan preestablecido toma cuerpo.

Subimos el Fenar de aquella manera. El grupo se fracciona, pero nos reagrupamos y llegamos al cruce de caminos en el que tenemos que tomar una decisión. León o Cuevas.

Toca Cuevas. BIEN!!!! Así que comenzamos la travesía que nos llevaría hasta esta mítica subida leonesa pasando por las impresionantes Hoces de Vegacervera.

El tiempo parece que nos estaba respetando. No sólo eso, sino que las cumbres de la montaña central leonesa nos estaban bloqueando las nubes, por lo que el sol nos da la bienvenida. Mientras pasan los kilómetros y disfrutamos de nuestra primera incursión del año por esta zona, alguien cuenta el chiste de "el elefante y el chimpancé", el cual no voy a volver a contar aquí por si esto lo lee algún menor. También había que retratar el evento, así que...















...tras fotografiar a alguno de los miembros de hoy, porque en estas fotos no sale Fernando, que estaba justo detrás de mi, ya nos centramos y empezamos a mentalizarnos para la subida que nos espera. Las Cuevas de Valporquero.


Son 5 kilómetros muy vistosos. Cuenta con cinco curvas de herradura, buenos desniveles, impresionantes paisajes y supone una muy buena piedra de toque para comprobar cómo se encuentra el grupo en una subida medianamente importante. Sería un puerto de 2ª categoría en una gran vuelta, así que no es algo despreciable.

Tomamos el desvío pertinente y comienza la ascensión. Ya vamos diciendo adiós a Óscar, porque en la primera curva ya "ataca" y nos deja con la cara, pero ya nos lo esperábamos. Cada uno, a su ritmo, va subiendo lo mejor que sabe. Buenas sensaciones generales son las conclusiones que obtenemos de todos los miembros de la Grupeta.

Y llegados a este punto, una vez coronada la ascensión, es cuando Fernando y yo sorprendemos al grupo con una cosa que teníamos planeada. Al principio de la ruta, recibí alguna pregunta acerca del bulto que tenía en el bolso del maillot. Yo no podía decir nada en ese momento, pero lo que tenía no sólo era el chubasquero, sino dos bollos de pan. Fernando se encargó del embutido. Y, juntando estos dos ingredientes, creamos el mejor avituallamiento de lo que llevamos de año. Aquí está la prueba.

Barritas energéticas "leonesas".
Así que, con todo esto en el estómago, comenzamos el descenso. JR, con unos problemas en los frenos, era el que se la estaba jugando. Si cuando yo le llamo "el intrépido" no me confundo en nada.

Parece que no, pero la subida a Las Cuevas nos dejó a todos un poco maduritos. Eso y los 100 kilómetros que completamos en el día de hoy hicieron que llegáramos a León con un poco de tostada, muy buen sabor de boca (como no podía ser de otra manera dado el "piscolabis") y con el trabajo muy bien hecho. Esta fue la ruta que nos salió al final: León-La Robla-Robles-Las Cuevas-Robles-León

¡Espero que os guste!

P.D. El chorizo, el lomo y la cecina de León.....espectaculares!!!

sábado, 3 de marzo de 2012

Análisis global de una salida concreta.

¡Hola a todos y a todas!

Hoy me marqué una salida en solitario por una de las zonas que menos suelo utilizar en mis rutas. Y todo se debe a que la salida de la ciudad para acceder al inicio de esta ruta, históricamente, nunca me ha coincidido bien. Pero lo cierto es que se trata de una de las mejores zonas para entrenar y, al mismo tiempo, disfrutar del paisaje. Buenas vistas, terreno rompepiernas, duras subidas (si se quiere) y fuentes en cantidad.

Para concretar más, la ruta que hice hoy, discurre por la zona del Ferral y por la zona del río Órbigo que, para los que no seáis de por aquí, os diré que la mayor parte del lúpulo con el que se hacen las cervecitas ricas que os tomáis, procede de esta zona.

En torno a esta área, existen infinidad de subidas para todos los gustos y niveles. Desde la subida hasta Rosales, pasando por una dura subida entre la Garandilla y La Utrera y el ya clásico 18. Sólo con tomar alguno de los desvíos de la carretera principal, nos encontraremos con una pequeña ascensión casi con toda seguridad.

Salí de casa con un poco de miedo, porque decidí ponerme culote corto. Soy un friolero, qué le vas a hacer, y para mi esto es un reto terrible. Con el paso de los kilómetros entré en calor, pero así de entrada hacía fresquito.

Mantuve durante toda la marcha un bien ritmo. En esta zona no te queda más remedio, ya que el terreno te obliga a ello. Continuos repechos marcan los primeros 20 kilómetros hasta Villanueva de Carrizo. Me planteé liarme la manta a la cabeza y meterme por alguna de esas carreteras de las que os hablo, con duras subidas, pero como los kilómetros se me iban a disparar y no era del todo temprano, me "conformo" con tomar el desvío hacia La Magdalena, subir por El 18 y terminar con 70 km. No está mal.

El año pasado, este tramo se encontraba en obras y tenía el firme en muy malas condiciones. Este año, si bien seguimos de obra, ésta se encuentra más avanzada y el asfalto está mejor. Este hecho, me permitió estar unos cuantos kilómetros bien acoplado a La Americana. Tengo que terminar ya la adaptación a mi cambio de montura. Al principio eran las bielas. Ya superé esto. Ahora el sillín. Ya adapté bien la posición, pero no me acabo de adaptar a la textura (y hasta aquí puedo leer). Poco a poco.

Ahora tocaba subir El 18. Es curioso, pero hace unos años, sólo pensar en tener que subir este "repechín", ya me ponía los pelos de punta, pero desde el año pasado, no sólo no me asusta, sino que me apetece subirlo. Y no sólo ésta, sino el Cillerón, San Isidro, Portalet o el Tourmalet. Y eso que, cualquiera que me conozca en persona, a simple vista ve que no tengo el aspecto de fino escalador precisamente, pero me encanta subir. Y cuanto más largo, mejor. ¿Me estaré volviendo un montaraz más? Quién pillase 70 kilines...

Una vez coronada esta subida y tras responder un par de mensajes que tenía en el móvil, tocaba un traguito de agua y una foto, por supuesto...

jejejeje
...y después de esto, había que continuar con la ruta. Bajar La Hoja y enfocar la entrada en León. Es en la bajada donde me acuerdo de algún miembro de la Grupeta Cicloturista León, porque soplaba muchísimo viento y algún miembro de dicha grupeta creo que hoy hubiese bajado andando.

Llego a León. Un par de coches pasan más cerca de la cuenta, alguno reserva los intermitentes para Navidad y cosas así, pero en general, llego a casa sano y salvo.

El resumen de la salida de hoy lo he de hacer de una manera global con respecto a lo que llevamos de año, porque hoy he batido la marca de los 3000 km. No sé si es mucho, es poco o es lo normal, pero de lo que estoy seguro es de que los he disfrutado y tengo ganas de muchos más. Y si son cuesta arriba, mejor que mejor.

¡Un saludo a todo y todas!