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domingo, 29 de enero de 2017

Puesta al día. Renovación de espíritu. Nuevas ganas.

¡Hola a todo el mundo!

Por cambiar, ha cambiado hasta el propio blog. Porque sí, amigos. Mi dominio ".com" ya no es mío. Ya no tengo ni buenos puestos en el posicionamiento en google. Por no tener, yo ya no tengo ni Facebook.

Ha pasado mucho tiempo desde mi última entrada. Muchas cosas han cambiado. Otras muchas siguen intactas. Lo importante, al fin y al cabo, es sacar provecho de todo lo que nos ponga la vida en nuestro camino y yo, al menos, lo intento.

Después de un frenético año 2015 en todos los aspectos, es como que la vida aflojase un poco el ritmo y me plantease situaciones mucho más concretas y mucho más valiosas, algunas malas y otra muy buenas pero en lo que se refiere a la bicicleta, poca cosa, la verdad.

Y con todo lo que yo he dicho acerca de las "pisapraos", es decir, para los que no me hayan pillado el término, me estoy refiriendo a las bicicletas de montaña, menos mal que me hice en su momento con una, porque es lo que he estado haciendo durante casi todo el año 2016. Me han cambiado los horarios bastante y es lo que he podido hacer. Monte, monte y más monte. Una hora y media siempre que he podido, pero no es lo suficiente para este loco del ciclismo de carretera.

Pero con la entrada del nuevo año, me he propuesto retomar la carretera, que es lo que más me gusta, y ponerme a tono físico para los muchos retos del 2017, como Los 10000 del Soplao, marcha cicloturista fetiche para mí.

Y otra de las propuestas para el '17 es volver a situar al Club Ciclista Asfalto León en donde se merece que es en la carretera, realizando un montón de marchas y subiendo un montón de puertos. Volverlo a coger en donde nos quedamos, en aquel maravilloso año ciclista 2015.

Pero no podemos vivir del pasado y este año ya hemos hecho la III Clásica de Villameca, una ruta que ya llevamos varios años realizando y que nos gusta a todos un montón. Tenemos hasta un calendario oficial de rutas del club. Alguna de ellas es espectacular, yo lo veréis.

Otra de mis ideas es volver a escribir, aunque sea un poco, en este blog que tanto me gusta. CICLOTURISMO EN LEÓN, para mí significa mucho. He conocido a bastante buena gente gracias a él. Es un pedacito de mi vida, de mi tiempo, que es lo más valioso que todos tenemos. Y compartirlo me gusta y me genera mucha satisfacción, así que las buenas costumbres no se pueden abandonar.

Y volviendo al tema de la bicicleta, este mes lo voy a terminar con poco más de 600 kilómetros y, teniendo en cuenta que es casi la mitad de lo que hice con "La Americana" en todo el año pasado, pues no puedo dejar de estar satisfecho porque, lo más importante de todo es que he vuelto a coger el hábito y tengo ganas de hacer más y más kilómetros. Vuelvo a tener ganas de subir hasta esas cumbres que me están esperando.

Este es un poco el resumen del nuevo planteamiento para 2017. Ahora sólo queda llevarlo a cabo y contároslo por aquí de vez en cuando. ¿No os parece un plan cojonudo?

lunes, 11 de mayo de 2015

CLUB CICLISTA ASFALTO LEÓN: "Stage" en la Montaña Central Leonesa.

¡Hola a todo el mundo!

El principal objetivo del fin de semana, en realidad era otro. Estrenar las preciosas equipaciones del CLUB CICLISTA ASFALTO LEÓN. Tardar, tardaron, sí, pero llegaron. Y lo cierto es que son una maravilla por diseño, colores, calidad y de más.


Pero una vez hecho esto, que sucedió en el momento en el que llegamos al punto de salida habitual, había que dar pedales, como todos los días. No teníamos un plan pre-establecido, sin embargo queríamos hacer unas cuántas horas sobre la bici, con subidas, para ir perfilando la preparación de cara al reto de esta parte del año. La prueba Clásica de los 10.000 del Soplao.

Este fin de semana estaríamos prácticamente solos David, Buka y yo, que coincide que somos los que nos hemos apuntado a la marcha por parte del CLUB CICLISTA ASFALTO LEÓN, así que nos daríamos un poco de candela.

DÍA 1. SÁBADO.

El sábado habíamos decidido ir hasta La Vid, subir la collada que une este pueblo con Vegacervera, ascender un poquito más hasta Correcillas y volver por la carretera del río Torío hasta León. Un total de unos 105 kilómetros completarían esta preciosa ruta que, combinada con el grandioso día que hacía, presagiaban una magnífica jornada de CICLOTURISMO del bueno.

Salida, primeras pedaladas y primeras impresiones de la ropa nueva, nuestra piel como club. ¡Qué ilusión nos hace! El año más ilusionante sobre ruedas en muchos años, por no decir que el más ilusionante. Nuevo proyecto, nueva piel y, como decía, nueva equipación. La calidad es muy buena y el diseño no deja indiferente a nadie. Se nos ve de lejos. Si ya de por sí solemos llamar la atención por las chorradas que vamos haciendo, ahora para qué queremos más.

Llevamos manguitos, llevamos perneras y llevamos el chaleco, pero la verdad es que rápidamente uno siente que sobra tanta ropa. Parece que el verano climatológico ha entrado y esto hace que nos vengamos arriba.

Llegamos a La Robla sin mayor novedad, yendo por la carretera de Cuadros que en mi opinión es, más que otra cosa, un carril bici encubierto debido a la cantidad de cicloturistas que la surcan.

Se ha convertido ya en un clásico nuestra parada en un bar de la Plaza de La Robla. Da igual a dónde vayamos, los kilómetros que tengamos pensados hacer o lo que sea. Nosotros tomamos ahí un café porque nos tratan muy bien y el café y el bizcocho que nos ponen están cojonudos. Conclusión. El Bar de Éstas, que es como se llama el garito, nos encanta.



Con el café tomado y la jugada comentada, seguimos nuestra ruta, sólo interrumpida por un control antidroga en plena Carretera de Asturias. No nos pararon, tampoco llevábamos nada encima, con lo que proseguimos con gracia y donaire.

Pasados los túneles y de más repechos que no hacían más que sumar metros de desnivel a nuestras piernas, por fin, llegamos a La Vid. La Collada de La Vid es una subida muy maja. Serán unos 4 kilómetros y algo, con algún desnivel que se agarra bastante pero al no ser demasiado larga, sin problema...a no ser que alguien del grupo ya inicie la ascensión a fuego y los demás le sigan. Creo que todos tenemos un poquito de culpa en convertir esta subida en un verdadero infierno.


No paramos arriba. No teníamos ni fuerzas siquiera para detenernos. Hacía tiempo que no nos estrujábamos así. De vez en cuando no está mal...de vez en cuando. Así que iniciamos el descenso. Un descenso rápido y con más de una curva ciega, así que hay que llevar cuidado. De hecho, al terminar una de las curvas del descenso, nos dimos de bruces con un rebaño de ovejas. Afortunadamente somos prudentes, con lo que no pasó nada más allá de tener que quitarnos alguna que otra garrapata de encima.

También como curiosidad, cerca de Coladilla nos cruzamos con Miguel Ángel Benito. Cómo mola tener de nuevo un profesional en León. Ya era hora.

Vegacervera ya estaba ahí delante y en el desvío, giramos a la derecha y compartimos unos pocos metros de ruta con unos amigos del Club Ciclista Bernesga que estaban ahí de paso. No les convencimos para subir hasta Correcillas, así que comenzamos la subida solos.

Como ya estábamos en plan castigo, pues seguimos así. El primer lanzador de la subida fue Buka, ya no sólo por su relevo, si no también por sus suaves palabras de motivación.

- ¡Vamos, coño! ¡¡Tirad!!
- ¡Que te den por el c__o!

En ese plan estábamos, sí. Pero lo cierto es que consiguió azuzarnos lo suficiente como para no dejarnos llevar y apretar durante toda la preciosa subida de Correcillas, encajonada en un valle super verde y llena de toboganes, con un final explosivo.

Mirad en qué plan estábamos el sábado que, en éste final explosivo del que hablo, ¡hubo hasta spring! Pero recobramos el buen juicio y comenzamos a socializar con dos chicos super majos que había en la fuente y también estaban pasando un gran día de bici.



La bajada, siempre rápida y delicada por la poca visibilidad en las curvas y por la gravilla, nos dejó en la carretera que nos conduciría hasta casa. Para terminar el día, lo mejor que podíamos hacer era llegar a León dándonos relevos y no aflojar.

Conclusión del día, sábado. Como diría una amiga mía....GARBANZADA. Mucha caña, bastantes kilómetros y primera marca de sol en los brazos.

DÍA 2. DOMINGO.

Misma hora. Mismo lugar. Un día increíblemente veraniego (y yo soy un adorador del sol y el calor). Mismos compañeros. Peores piernas. Pero más ganas que el día anterior porque los tres sabíamos que estábamos haciendo un buen trabajo. Este segundo día de castigo sería de esos que las piernas recuerdan, por mal ese mismo día por la tarde, pero por bien en el futuro.

Queríamos hacer kilómetros, aunque se iban a ver marcados en todo momento por el día anterior, que nos había dejado un poco tiesos. Tiesos pero muy enteros y con ganas, síntoma de estar haciendo las cosas bien.

Pusimos rumbo a La Robla un día más. Lo hicimos casi por inercia aunque no sé muy bien si el rumbo era a La Robla o al Bar de Éstas, nuestro bar de referencia en esta localidad leonesa...

Claro ejemplo de la "mirada de las 1000 yardas"
Por inercia, costumbre o lo que sea, la cosa era que ya estábamos en La Robla. Las sensaciones eran de estar con lo justito, al menos yo. El día anterior de esta especie de "Stage de preparación" había sido durillo y, además, yo tuve que trabajar hasta tarde, con lo que sólo pude dormir unas cuatro horas y media. Esto hacía que cualquier pequeño esfuerzo me supusiese un desgaste brutal, pero el día de CICLOTURISMO prometía y mucho.

La ruta que finalmente pergeñamos era un clásico del CICLOTURISMO leonés. Iríamos hasta Robles por el Fenar, tiraríamos hasta las Cuevas de Valporquero y volveríamos por la carretera del Torío.

Así que, sin más dilación de la debida y azuzados esta vez un poco por David, que tenía comida familiar con lo que todo ello supone, arrancamos la maquinaria de nuevo. Tocaba subir el Fenar.

No es que tuviésemos la idea fija de darnos candela, la verdad, pero en nada me vi tirando fuerte para subir a un ritmo alto y llegar a Robles con alegría. Se doblan codos, se agacha la cabeza, se baja un par de piñones y no miras para atrás. Estaba molido, "eslomao", frito, fundido...pero ese tramo lo hice con el cuchillo entre los dientes. Cuando estuvimos en la cima de esta subidilla y recibí relevo, afirmé:

- Recordad esto porque va a ser el último gran esfuerzo del día para mí.

Y no mentí porque si bien fui toda la jornada bien, sin quedarme rezagado y de más, en ningún otro momento del día di tanto de mí como en ese tramo, aunque más que una decisión personal, se trataba de una consecuencia de los esfuerzos acumulados. Vamos, que estaba más "quemao" que la furgoneta de un hippie.

Enfilamos la carretera que nos llevaría a esa maravilla leonesa llamada Hoces de Vegacervera. Pocos paisajes más diferentes y espectaculares hay en León. E ir rodando en bici por aquí es de esas cosas que nunca te cansarás de hacer.



Después de recargar el bidón, encontrarnos con Deivid, del C. C. León y charlar un poquito, ya no quedaban más narices que subir las Cuevas de Valporquero. Ninguno íbamos a darlo todo, principalmente, porque los dos días de entrenamiento bueno ya se notaban y no es que tuviésemos mucho en el depósito a esas alturas del día. Además, veníamos de llevar ropa de abrigo hasta hacía nada y menos y los primeros días de calor siempre se notan. Casi estábamos a 30ºC y, quieras que no, esos también te desgastan algo.

Comenzamos a subir, a buen ritmo pero sin matarnos. La típica marcheta que te permite disfrutar de lo que estás haciendo, sí, pero que te va castigando.




Sin embargo, había alguien dentro del grupo que quería hacerse una prueba de esfuerzo y no éramos ni David ni yo. En efecto, el Buka quería ver qué tal tenía la maquinaria y la secuencia de los hechos quedó registrada en imágenes por casualidad....

Paso primero: a Buka le entra el ardor guerrero que tiene metido dentro del hueso...


Paso segundo: Buka va tomando posición, analizando la situación...


Paso tercero: Buka nos ataca...



Y ya no le vimos hasta arriba del todo. Lo único que pudimos articular fue un, "¡¡no nos ataque, cabronazo!!" que no sirvió más que para ganarnos una mala contestación, pero bueno. Le queremos tal y como es porque es buena gente, qué le vas a hacer.

Muy lejos no podía huir el bueno del Bukanero y David y yo le teníamos controlado a una prudente distancia de unos cien metros o algo así. Además, cuando dentro de un grupo perseguidor alguien dice, "yo no voy a ir a por él", queda todo dicho. Además, yo estaba fundido del todo. Justo en la última recta noté que me estaba entrando el típico hambre pre-pájara que me dio un mal rollo del copón, así que una vez llegamos arriba...



...me puse a beber y comer como si no hubiese mañana. De hecho, tras la confirmación de que íbamos a parar a tomar algo en El Pescador, el bar justo de debajo del inicio de la subida, anclé calas y me tiré para abajo como un loco. Necesitaba más chicha. Los días de "stage" se notaban.



Y mientras nos sentábamos en la terraza del bar a comer y beber, comenzamos a mantener un animado debate acerca de las sensaciones del impacto de un insecto cuando se va en moto. A veces se nos va la pinza, pero quien nos conozca lo sabe más que de sobra.

Justamente aparecieron dos moteros y nosotros, que somos de socializar, pues preguntamos el tema del insecto a uno de estos dos chicos. Encabecé yo mismo la formulación de la pregunta...

- Perdona. Vosotros cuando vais en moto y os da un mos......¡HOSTIA! Tú eres Roberto, ¿verdad?
- Ehhh....Sí.....¡Coño, Dani!

Y así, sin esperarlo, nos encontramos con Roberto, un compañero de estudios al que hacía que no veía como mil años. Y resulta que también hace bici, al igual que su compañero de moto. Y entre conversaciones sobre bicicletas, de caídas y de hombros dislocados cinco punto cero, el tiempo se nos echaba encima y debíamos marcharnos.

Mientras atravesábamos las Hoces de vuelta a casa, enlazamos con un chico que estaba también de regreso a León, con lo que dejamos de ser tres y pasamos a ser cuatro los miembros del "pelotón". Y además nuestro nuevo amigo, con sus ruedas de perfil de un palmo, nos vendría la mar de bien a la hora de rodar por la siempre cansina carretera del Torío.

Pero es que, casualidades de la vida, resulta que el chico de las ruedas de perfil de un palmo, cuyo nombre es David y nos ha encantado compartir kilómetros con él, es colega de Juanjo y Roberto, miembros tanto de nuestro tan querido CLUB CICLISTA ASFALTO LEÓN como de los hermanos del ROLDANAS BTT, con quienes haremos una ruta "Interclubes" y con algunos otros hermanos asturianos.


Ya estábamos llegando a León y las sensaciones eran de haber hecho un gran día de CICLOTURISMO. No pudo ser una jornada más redonda. Colegas, cafés, buen día, temperatura genial, ruta guapa, reencuentros, nuevos colegas y risas. Muchas risas.

En general, ha sido un fin de semana muy muy muy exigente. Hemos hecho bastantes kilómetros y muy rápido. El poso que nos dejan estos dos días es de haber sentado las bases para afrontar más entrenamientos exigentes y así, llegar perfectos al Soplao.

Pero por encima de todo está el haber estrenado la ropa del Club porque ha supuesto la firma, el sello definitivo, de haber completado esta fase inicial de un proyecto tan sumamente ilusionante como es el CLUB CICLISTA ASFALTO LEÓN. Seguimos escribiendo nuestra pequeña historia. Todas son páginas magníficas hasta el momento.

martes, 31 de marzo de 2015

Una de Moto GP, casualidades, aventuras e ilusiones.

¡Hola a todo el mundo!

Curiosa. Muy curiosa la última semana. Digamos que hemos pasado por estos lares norteños, por todo tipo de estaciones. Me explico.

Si contamos, en este ir y venir climático, desde el domingo pasado, me ha caído encima nieve, también agua, algo de niebla en la cima del Puerto de Aralla, también pude "disfrutar" de muchísimo frío, muchísimo viento y de más familia. 

Sin embargo, desde hace dos o tres días, el mejor resumen que os puedo hacer es el siguiente...


Y ya había ganas por aquí. Menudo invierno como mandan los cánones hemos padecido. Por eso, días como los que estamos teniendo, los disfrutamos tantísimo. Sin ir más lejos, el pasado fin de semana ha estado muy bien. 

Tuvimos salida del CLUB CICLISTA ASFALTO LEÓN. Sábado y domingo, pero esta vez, desde León capital, para variar un poco. Y también, para variar un poco, el sábado éramos mucha más gente que el domingo. 

De hecho, el domingo salimos el Buka y yo solos, en amor y compañía. Y cómo nos presta, ¡madre del cielo! 

Cuando salimos juntos en bici, y de cervezas también, tenemos ese tipo de relación en la que, sin necesidad de decir las cosas, las hacemos y punto. 

El sábado, fue curioso, pero sin tener que hablar y concretar que nos íbamos a castigar duro, lo hicimos. ¡Vaya que sí! En un abrir y cerrar de ojos, nos vimos a 38 km/h, contra el viento y rodando en paralelo. Y el domingo, repetimos operación en varios tramos.

Pero los domingos, como son sagrados, hicimos parada en La Robla para tomar unos cafés y unas torrijas y, de esta manera, las juntamos con la que ya tenemos nosotros de serie y con la que somos tan felices. Pero, eso sí, cuando pudimos sentarnos en el bar a tomar estos manjares, ya estaba todo quemado y bien quemado porque, qué cañita nos dimos.


Subimos por el embalse de Selgas, momento en el que nos adelantaron dos moteros como a 150 por hora y, por el canto de un duro, no se dan de morros con un grupo de ciclistas que iban rodando muy elegantes ellos, por el arcén....DE LA IZQUIERDA, con cola de coches por detrás, tres en concreto, que seguramente estaban super contentos. Por cierto. En el punto en el que vimos tal aberración, existen cuatro carriles, así que calculad lo bien que iban los compadres. Por cuestión de tres minutos, los moteros, que iban demasiado rápido, no se trincan a cosa de veinte ciclistas. Los moteros, mal. Los ciclistas, lamentable. Pero eso es otro tema en el que no voy a entrar y quien quiera, que pregunte.

Y por otro lado, como han cambiado la dichosa hora de invierno (menos mal), hoy lunes ya he podido salir del curro con más relajación, coger la bici y rodar más tranquilamente sin miedo a que se me haga de noche en un abrir y cerrar de ojos.

Esta semana, lo que centra mi atención es el próximo finde, porque doy comienzo a la temporada de puertos. Los Vega, con sede en el Concejo de Quirós, me han invitado a pasar allí, en su territorio, sábado noche y domingo. Y como ya me conozco yo el paño, me parece que la ruta que vayamos a hacer llana, como que no será.

Es más. Para concretar un poco, Vega lleva tiempo detrás de mí para que, en la misma sesión, nos merendemos La Ermita de Alba, final de Vuelta a España de este año, y el dichoso Gamoniteiro, que me lleva persiguiendo un año ya. Parece gritar desde allí arriba, "súbeme si te atreves". Pero qué chorrada. Claro que me atrevo y, es más, estoy diseñado para esas cosas, así que, este finde toca GLORIA.

El año pintaba ilusionante y glorioso. Según van avanzando los días, las semanas y los meses, todo esto se confirma. Las motos, los arcenes, la compañía, las aventuras y los puertos me lo van confirmando.

jueves, 5 de marzo de 2015

CLUB CICLISTA ASFALTO LEÓN: y seguimos sumando actividades y siguen saliendo las cosas.

¡Hola a todo el mundo!

Día cinco de marzo y todo progresa adecuadamente en varios aspectos. Varios son los frentes abiertos pero, vayamos por partes.

Desde que a los días les ha dado por ir creciendo, todo es mucho mejor y yo, cuando estoy currando de mañanas, saliendo a las cinco de la tarde, pues tengo algo de tiempo para rodar y, al menos, no tener un parón de una semana como me ocurría en los meses más oscuros. Así que esto hace que esté super motivado. En el curro, sobre la bicicleta y en la vida en general.

Yo tengo la teoría de que si estamos de buen humor, de buen rollo, buena cara y todo eso, al final, esto se traduce en resultados positivos. Más que una teoría es algo que llevo a la práctica y hasta ahora no me ha fallado. Soy muy positivo y esta actitud, salvo algún elemento discordante, me es devuelta también positivamente, pero hay cosas contra las que no se puede luchar y, además, paso.

Tras esta pequeña chapa, me vuelvo a centrar y lo que quería decir con todo esto es que como todo va bien, pues esto hace que otras cosas vayan por el mismo camino. Y las gestiones del CLUB CICLISTA ASFALTO LEÓN no iban a ser algo distinto. Sin ir más lejos, ya hemos cerrado el capítulo de la equipación. Nos ha costado un poco pero la calidad del material, el precio y el diseño son ciertamente muy buenos. Ahora sólo tenemos que esperar.

La próxima aventura que tenemos como club, yo pensaba que era para el día quince de marzo, sin embargo, como somos todos bastante activos y nos gusta apuntarnos a mil bombardeos, hoy mismo se ha pergeñado una ruta para este mismo domingo. Domingo de CICLOTURISMO puro.

La salida de la ruta será desde La Magdalena y la aventura nos llevará, entre otras sorpresas, hasta la cima del Cueto Rosales, así que este domingo, pinta que será un nuevo éxito del CLUB CICLISTA ASFALTO LEÓN. Y eso que acabamos de empezar.

Y la ruta del día quince de este mes, con salida desde Astorga, sigue en pie. Qué digo en pie. Hoy me han pasado el perfil de la ruta. Concretamente, el capo de esta nueva aventura es el Titán de la Sobarriba, Cecilio, y ha diseñado un trazado muy guapo en el que, sin haber ningún super puerto, me parece a mí que no vamos a tener mucho respiro. Entre reírnos por el buen rollo que tenemos y el terreno rompepiernas que nos presenta El Capo, para qué queremos más. 

Resumiendo. Que el mes de marzo lo tenemos cargado y más que cargado. Y aún faltan dos domingos a los que meterles algo. Me da a mí que por la pinta y ganas que tenemos todos, algo surgirá.

Salud y pedal, amigos y amigas.

miércoles, 14 de enero de 2015

Pequeño avance, grandes pasos.

¡Hola a todo el mundo!

Al igual que todo cicloturista leonés, esta semana está siendo tremendamente complicada. Habréis oído por ahí que si hay anticiclón y rollos de esos, ¿verdad? Suena a sol y, al estar en invierno, a helada matutina....

Pues la realidad de esta zona no es esa. La niebla en sus diferentes versiones, ya sea de la que no pinga o de la que sí lo hace, campa a sus anchas por aquí. 

Esta semana era una de esas, en las que trabajo de tardes y puedo sumar kilómetros. Como comprenderéis, no he podido salir nada desde el domingo, así que estoy que me tiro un poco de los pelos, pero he estado muy entretenido.

Hoy, sin ir más lejos, pude ir a machacarme al gimnasio, hacer rodillo y pierna, con lo que me he relajado un poco. 

Pero lo más entretenido de la semana ocurrió el lunes y el martes. Esos dos días estuve haciendo gestiones de cara a crear un club de ciclismo. Así como os lo estoy contando.

Los primeros pasos ya están dados. Hay junta directiva, hay acta fundacional, estatutos y algún que otro papeleo. Lo que sobran, desde luego, son ganas. Y el primer paso, el registrarlo en la Junta de Castilla y León, ya está dado. Ahora a esperar a que nos remitan los estatutos sellados y de más.

El proyecto gordo de este año, ya ha echado a rodar, así que estamos todos muy ilusionados. 

La crónica gorda de la aventurilla de la creación del club la escribiré cuando todo sea aún más oficial, pero los primeros pasos de este proyecto ya se han dado.

Como llevo diciendo desde hace tiempo, el 2015 promete y será un gran año.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Casi fin de año y yo con el cuenta sin poner a cero.

¡Hola a todo el mundo!

Va avanzando la semana y está siendo realmente aceptable en cuanto a entrenos se refiere. Pero no sólo en salidas en bici, si no que un proyecto ilusionante va tomando forma. Ya os contaré cuando tenga más forma, pero la cosa pinta muy bien.

Todo empezó el domingo con una rutilla muy chula, de casi 80 Km, en muy buena compañía, y que hizo que soltase las piernas después de casi un mes sin poder entrenar bien. Mucho gimnasio, ejercicios específicos y tutes de rodillo, sí, pero no es lo mismo.

Luego, como os comento, el tema este del proyecto ilusionante, ha ido cogiendo forma. Es fantástico ver, paso a paso, como nace una idea que empezó de la forma más absurda pero que va arrastrando cada vez a más amigos. Cada día algo nuevo. Cada día un paso pequeño pero muy seguro. Veremos.

Y ya casi estamos en fin de semana y dadas las fechas en las que estamos, casi en fin de año. Creo que ya debería de haber puesto a cero el cuenta kilómetros porque los entrenos que estoy haciendo son de cara al 2015, que se presenta fantástico.

Este año que estamos a punto de dejar atrás, ha supuesto el despertar de una nueva actitud ante el cicloturismo por mi parte. Retos cada vez más exigentes, sin perder de vista que esto es algo que hago para divertirme, si puedo, con colegas.

El nuevo año, lo enfoco muy parecido pero con retos aún más grandes, aún más altos y aún más ilusionantes. Cuando todo parece que se complica, siempre se puede dar un par de golpes de riñón y seguir para adelante. Cuánto me enseñaste, Angliru.

Así que os tendré informadas e informados de los retos y proyectos que van saliendo adelante. 

¡¡¡Nos vemos en el ASFALTO!!!