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jueves, 12 de diciembre de 2019

Mirando al más allá con las cositas del invierno.


¡Hola a todo el mundo!

Pues sí. Cositas del invierno. No es la primera ni será la última vez que escriba algo acerca del invierno. A todos los que vivimos en algún lugar especialmente frío como es en mi caso León, esta estación nos marca bastante porque sabemos que durante, más o menos, la mitad del año vamos a tener que convivir con circunstancias un poco, digamos, particulares, si queremos seguir haciendo cosas de ciclistas como es dar un rule en bici, por ejemplo.

No sabes muy bien cómo afrontarlo. En León no tenemos mucho tiempo para pensarlo porque pasamos de días de calor a días heladores en cuestión de una semana y hablo de manera literal. Este año lo que ha sucedido es que el sol dio paso un mes de lluvia seguido. Así, sin anestesia. ¡Ha sido genial! (ironía)

Si la jornada va a ser lluviosa, yo prefiero que lo sea desde el primer momento del día porque como tenemos la costumbre y el vicio de andar en bici, puede que a eso de las diez de la mañana no llueva y tengas un montón de ganas de entrenar. Te vistes pensando en todo lo que vas a gozar después de varios días en el dique seco (mira tú qué paradoja). Abres la puerta de casa, te pones las gafas y notas cómo empiezan a caerte unas inocentes gotillas de agua, pero aún así continuas con el plan inicial. Conclusiones finales del día. Has hecho una ruta de 50 kilómetros en los que te ha llovido con fuerza 45.

A ver. Luego hay cosas buenas, como entrenar con el rodillo (ironizo una vez más). Enganchas la bici en ese artilugio del demonio y das pedales sin ir a ningún sitio durante 45 minutos o una hora. Algo que, al menos para mí, supone una verdadera proeza. ¡Qué horror! Lo que más valoro del rodillo es que me hace amar aún más las rutas al aire libre.

También sucede que en invierno el viento no se está quieto. Cuando no sopla de un lado, sopla de otro pero, eso sí, siempre con todas las ganas. Avanzas por una carretera en apariencia plana y no metes plato pequeño por vergüenza…¡Qué diablos! ¡METES PLATO PEQUEÑO!

Pero la verdad es que te da tiempo a pensar en tus movidas ciclistas. Que si el año que viene  voy a hacer tal o cual reto, o me voy a pillar esto o lo otro para intentar mejorar, o voy a ver si quito este ruido de las narices que lleva dos meses en la bici porque no deja de llover y siempre que limpio y engraso el pedalier me vuelve a pillar día de lluvia y otra vez hay que volver a limpiar y engrasar el dichoso pedalier…grrrrrrr

El caso es que mis objetivos de esta parte del año, a parte de acabar con ese ruidillo del demonio, es ir adaptándome a las nuevas medidas tanto de la potencia (de 100mm a 80mm) como de las bielas (de 175mm a 172’5mm) y puedo decir que lo he hecho rápidamente y me encuentro genial. La Americana es una máquina del carajo. Cada día me gusta más mi bicicleta. Me estoy convirtiendo en un señor mayor que valora cada día más el titanio, el aluminio y el acero pero bueno, son males menores.

Otro objetivo era mentalizarme para el día que saliesen las inscripciones de la BIBE TransBizkaia. Me explico un poco y espero no repetirme demasiado.

Todo surgió este año 2019 durante Los 10.000 del Soplao. Un año especialmente duro y que la ruta me apretó de lo lindo. El calor y mi intención de hacer un buen tiempo hicieron de la etapilla un verdadero etapón de subsistencias tanto física como mental.

El asunto fue que coincidí con Jose Iván Gutiérrez e Igor Antón y con éste último estuve hablando (cómo me acabo de tirar el moco, ¿eh?) que él, al día siguiente iba a ir a la TransBizkaia esta. Y yo ya me había fijado que ambas pruebas eran en días consecutivos, valorando la opción de ir a la marcha de Durango en caso de no poder ir a Cabezón de la Sal, pero el germen de hacer las dos pruebas el mismo año ya caló en mi mente. La verdad es que en ningún momento barajé si era buena o mala idea, la verdad, pero ya se me metió entre ceja y ceja y yo que soy bastante cabezón…


Llevaba varios meses pendiente de cuándo le ponían fecha a la BIBE TransBizkaia, porque a El Soplao yo me apunto sí o sí al poco de salir la inscripción. El Infierno Cántabro suele celebrarse el primer fin de semana de junio y hoy, amigas y amigos, se abre la inscripción de la marcha vasca y me voy a apuntar, sí señor, porque es al día siguiente del Soplao.

Así que el objetivo del 2020 es sin duda un gran reto. Hacer el día 6 de junio los 230 kilómetros y 4000 metros de desnivel positivos de La Clásica de El Soplao y el día 7 de junio los 180 kilómetros y 3500 metros de desnivel positivos de la TransBizkaia.

Me motiva, me asusta, me da respeto, pero sobre todo tengo muchísimas ganas de afrontar ambas pruebas para ver qué le pasa al cuerpín con una chaqueta tan enorme (enorme al menos para mí, ojo) Me va a tocar un año de hacer muchas rutas largas y enlazadas. Pero una de las cosas buenas de plantearte retos de este tipo, no es el reto en sí, si no el camino hacia ellos, con lo que os daré la chapa de vez en cuando contando mis penurias, que las habrá.

Así que ya sabéis. Si hay alguien interesado en embarcarse en esta locurilla mía, que lo diga y así compartimos miserias porque ya se sabe que las miserias en compañía lo son menos.

sábado, 6 de octubre de 2018

Partir de cero.


¡Hola a todo el mundo!

Partir de cero. Una frase muy temida por parte de los ciclistas de cualquier nivel. Desde profesionales hasta tuercebotas como yo.

Hoy, que he vuelto a poder salir a rodar con Buka, un clásico de este blog, me decía que en el último año ha partido de cero unas cuarenta veces. Ya os podéis imaginar. Una temporada con no mucho tiempo y que sales un día y estás sin poder rodar quince días y luego volver a empezar. Un asco, la verdad.

Aunque yo, que soy de sacar lo positivo a todo, pienso que partir de cero a veces te ofrece un punto de vista distinto de las cosas. Os voy a poner algún ejemplo para que veáis que no me falta razón.

En el caso de hoy con Buka, lo de partir de cero a causa de la falta de tiempo y de más, resulta que a mí me ha pasado en alguna que otra ocasión. En sí, esas situaciones para personas que amamos la bici son, así para resumiros, una maldita mierda. Sin ir más lejos, el año pasado yo sólo podía salir los fines de semana y, más en concreto, los domingos. Imaginad qué ocurría si por lo que fuese no se me arreglaba hacer una ruta el domingo. Dos semanas sin poder salir.

Pero así como recuerdo a la perfección ese año malo, pero que muy malo para disfrutar de mi pasión, también recuerdo perfectamente el primer día que pude volver a salir entre semana de manera habitual. Y también puedo recordar perfectamente lo bien que sienta ver que vas mejorando cada día. Y a día de hoy valoro muchísimo el disponer de tiempo suficiente para poder rodar por ahí con la bici. Los periodos malos hacen que valores muchísimo más los buenos.

Y otra situación de partir de cero es cuando partes de cero, pero de cero absoluto, porque nunca has cogido una bici de carreras para salir a gozar. Eso le está pasando a mi señora que parte de cero y yo le acompaño cada uno de sus primeros kilómetros. La verdad es que es genial ver cómo alguien está teniendo unas sensaciones que yo casi ya había olvidado. Ver cómo alguien descubre cosas que para mí son cotidianas y las podemos poner en común.

Partir de cero, como veis, no siempre en una maldita basura. Se le puede sacar el juguillo. Pero hay algo que no podemos dejar de hacer. Siempre hay que valorar cuando las cosas nos van bien, podemos salir a rodar con la bici y de más.

Por cierto. Este fin de semana cambia el tiempo y comenzarán a llegar días de lluvia en los que no vamos a poder salir en bici. Yo, ahí os lo dejo.

lunes, 16 de febrero de 2015

¿Qué podía salir mal? Solución, al final del todo.

¡Hola a todo el mundo!

Bonito domingo el de hoy, la verdad, de no ser porque ayer terminé tarde de currar y madrugar mucho no pasaba por ser una de mis metas para hoy. Así que decidí salir a rodar yo solo a pesar de ser día de ruta del CLUB CICLISTA ASFALTO LEÓN. 

Como digo, salí en solitario. Más bien, la decisión de salir o no en bici no la tomé yo. La tomó mi sueño, que no quiso conciliarse después de despertarme a eso de las once de la mañana, con lo que dado que hacía un día muy bueno, me parecía casi un pecado no aprovecharlo. 

Teniendo en cuenta todos estos factores, una ruta de unos 45 km o 50 km, no me iba a hacer ningún mal. Es más. Me vendría fenomenal para eso de ir sumando algún kilómetro.

Me pongo la térmica, un maillot y la chaqueta (por supuesto, el culotte también porque si no, menudas risas) y salgo a rodar. Primeras diferencias con los días pasados. Muy buena temperatura. No me hizo falta forrarme con más capas. Hay veces que es para verme. Los expertos no recomiendan tanta capa, pero el friolero que llevo dentro, no sólo lo recomienda, si no que lo marcan como una condición sine qua non.

Las primeras pedaladas fueron sensacionales. A mí es que el frío me mata y en cuanto ya no hace tanto, me vengo arriba, así que me puse en bielas y un pequeño spring inició el domingo. ¿Qué podía salir mal, maldita sea?

Mi intención era ir en dirección sur, en plan Palanquinos y todo eso, pero finalmente, opté por tirar para Cembranos, quizás llegar a Valdevimbre, y volver a una hora razonable para comer en familia. 

Mientras estaba pensando en mis cosas, el sol acariciaba mi cara, el viento me golpeaba de lado y todo parecía marchar perfectamente. Tomo un desvío para salir de la carretera de La Bañeza para acceder a la general que me llevase directamente hasta Cembranos.  ¿Qué podía salir mal?

Bueno, pues en efecto, algo podía hacerlo. Porque en cuanto llegué a la carretera por la que me apetecía rodar....¡PLAS! PINCHAZO.

Peor no un pinchazo cualquiera. El pinchazo que se tiene cuando se pasa por encima con la rueda trasera un trozo de cristal. En cuestión de cinco metros, me quedé sin aire. Había que comprobar los daños porque parecía, por el sonido del asunto, que el agujero no era pequeño.

Así de antemano, el pinchazo se podía ver sin demasiado esfuerzo...

-"¡Me cago en su p__a madre!", grité con gracia y donaire.

Soy muy positivo y pocas cosas me hacen desfallecer, así que esta situación la comencé a vivir como una oportunidad. Y en este caso, la oportunidad que se me presentó fue poder charlar con un perro muy gracioso que me ladraba, amenazante, en la finca anexa a la zona de la avería.

Primeramente, yo era para él una amenaza, pero después de ver que el humano que tenía enfrente le estaba hablando sin temor, porque los perros me gustan y mucho, pues al final se dejó acariciar. Ya hice un amigo. Dani 1 // Pinchazo 0

O en realidad, estábamos empate, porque el agujerito no era pequeño, pero bueno. Cambié cámara y en paz.

Proseguí la ruta, después de despedirme de mi nuevo amigo, el perro, y comprobar que durante los domingos, la gente es mucho más amable que entre semana porque tres diferentes personas en coche, se detuvieron para preguntarme a ver si necesitaba ayuda. La verdad, es que ha sido mi pinchazo más social desde que ando en bicicleta.

¿Qué podía salir mal? Pues lo que podía salir mal es un segundo pinchazo que, en efecto, se produjo a los quinientos metros o así del primer pinchazo. El agujero me estaba tocando las narices. Era lo suficientemente grande como para generar un segundo pinchazo. Yo siempre llevo dos cámaras, así que sin problema, pero tocaba hacer un "chapú" para evitar un tercer pinchazo que ya supondría un problema más serio.

Una vez reparado el segundo pinchazo, la verdad es que se me quitaron las ganas de hacer la ruta. Además, ya se me había hecho tarde, pero siempre pasan cosas positivas si sabemos verlas, y aquí es donde surgen las oportunidades de las que hablo.

La cosa es que cuando ya estaba en León ciudad, yo tenía ganas de más bici, claro, pero iba con más miedo que vergüenza a pinchar una tercera vez. Sin embargo, me pareció una idea prodigiosa, no me digáis por qué, callejear. Explorar una ruta urbana, por avenidas grandes y de fácil paso para las bicicletas. Seguramente, si no hubiese pinchado, no hubiese llegado a la ciudad con ganas de explorar rutas urbanas.

Y esto me ha venido realmente bien porque esta semana, a pesar de trabajar de mañanas, si el tiempo lo permite voy a comenzar a sacar la bici por las tardes. Los días han crecido y hasta las siete de la tarde parece que hay algo de luz. Pero teniendo este circuito urbano, la verdad es que se me abren muchas posibilidades.

Así que mis investigaciones urbanas han descubierto un, llamémosle, "túnel ciclista" de unos 13 kilómetros, con lo que si podemos hacer una ruta de unos 20 kilómetros por la Sobarriba o algo así, damos dos o tres vueltas a este circuito y nos queda una etapa maja. 

La conclusión del domingo. ¿Qué podía salir mal? Pues si lo sabemos mirar, nada puede salir mal. Y este consejo es aplicable a la vida en general.

jueves, 8 de enero de 2015

Esas pequeñas cosas que nos hace felices.

¡Hola a todo el mundo!

Supongo que a mí me pase como a todo cicloturista normal y corriente. Cada cosa que hago al cabo del día, todas esas pequeñas cosas que componen infinidad de pequeñas chorradas cotidianas, las relaciono inmediatamente con la bici. Me explico.

Imaginad esta situación. Os veis ante la situación en la que se os abre la puerta del ascensor. Justo al lado tenéis las escaleras. ¿Qué escogemos si pensamos en la bici? ¡Da igual! Porque cualquier decisión va a estar motivada en función de la próxima salida con la bici. Si subís por las escaleras, lo consideráis un mini-entrenamiento y si optáis por el ascensor, será un buen descanso para conservar fuerzas.

A mí al menos, este tipo de cosas me pasan varias veces al cabo del día. Y si ya vais a un gimnasio o algo así, para entrenar algo más duro de cara a los retos que todos nos marcamos, con más motivo.

Hoy me ha pasado algo muy curioso. Estaba yo precisamente en el gimnasio de turno. Suelo empezar mis rutinas con una sesión combinada de carrera y bici, que sumen treinta minutos en total, a modo de calentamiento. A partir de aquí, ya empiezo a hacer alguna cosilla de aparatos y tal. Unas rutinas medianamente específicas para la bici. 

La cosa es que yo tiendo a ganar volumen con facilidad. Con mucha facilidad. Es una de mis luchas diarias de cara a rendir un poquito en bici. La cosa es que para evitar este extremo, los pesos que yo levanto suelen ser, por decirlo de alguna manera digna para mí mismo, ridículos. Hablamos del tren superior. El tema piernas ya es otra cosa.

Después de la chapa física, comienza lo cómico de esta pequeña historia. 

Pues heme ahí, en una banca, tumbado horizontalmente para hacer mi rutina de pecho. Yo con las mallas de correr y mi maillot de la Valgrande-Pajares 2012, levantando, y no os estoy vacilando, dos kilos y medio. Sí, amigos. Dos kilos y medio. No por cada disco, no. En total.

Lo gracioso era comparar esta bonita postal con los dos recios mozos que tenía a la diestra y a la siniestra. Creo que se les pasó por la cabeza levantarme a mí porque, en apariencia, lo conseguirían con facilidad. Como diría el amigo Rubén, un runner que va por el bar y espero que esté leyendo esto, parecían vivir en una rama de un árbol, dado su tremendo tren superior.

Supongo que no os haga demasiada gracia a no ser que os hayáis visto en alguna situación similar. Y es que todo mi día a día, está dirigida a la bici de una forma u otra, siempre sin perder de vista que no soy profesional, no vivo de esto y pretendo que no se me vaya de las manos.

Y así transcurre un día cualquiera en mis semanas de turno de mañana durante las cuales, no puedo salir a rodar. ¡Qué penica! Parezco un yonki en busca de aquello que me hace feliz. Pero la conclusión positiva de todo esto es que ya han crecido los días un montón. Venga, compañer@s que ya tenemos la primavera a la vuelta de la esquina....

....(os recuerdo que soy ultra optimista).

domingo, 9 de noviembre de 2014

Póntelo, pónselo.

¡Hola a todo el mundo!

Tras una dura noche de trabajo hasta las tantas y una larga mañana de cura de sueño, pasando por una comida deliciosa, lo mejor que se puede hacer un domingo antes de que anochezca es vestirse de ciclista y salir a rodar. Y os aseguro que asomando la cabeza para ver qué tiempo hacía, se te quitaban algo las ganas de dar pedales.

Viento, nubes y frío eran los ingredientes que me estaban esperando para una rutita corta pero que haría de mí alguien un poquito más feliz.

Mucho cicloturista habla de final de temporada y casos así en plan profesional, pero en realidad lo que ocurre por estas fechas es que los días son más cortos y se tiene menos tiempo para salir a rodar. Así que, como en mi caso no entiendo de finales de temporada ni dios que lo fundó, una vez disfrazado de ciclista, a rodar se había dicho.

Como digo, en estos días a penas hay tiempo para entrenar. Cuando no hace malo, hay que hacer cosas o, sencillamente, no apetece. Es tiempo de rodar para no perder la costumbre, así que en esas estaba yo. Dando pedales, soportando alguna ráfaga de viento helador que se te metía hasta lo más profundo.

Y como la etapa de hoy era una de esas por las que habré pasado tres millones de veces, comencé a pensar. Divagaba acerca de temas como que tenía frío, pasando por la sensación de estar aprovechando la tarde y terminando por un pensamiento muy concreto....

Este pensamiento concreto se centraba en recordar otro día en el que salí para aprovechar la tarde y lo terminé en el hospital, básicamente, por estar despistado como era el caso de hoy. Así que me volví a concentrar en lo que estaba haciendo.

Y el tema central de lo que os quiero hablar es, precisamente, lo que hizo que, a día de hoy, pueda seguir escribiendo, salir en bici y manteniendo una vida normal. El casco.

Siempre salgo a entrenar con casco. La verdad es que nunca he interpretado hacerlo de otra manera, pero ciertamente, jamás le di importancia. Era un complemento más. Al igual que me ponía los guantes o las gafas, pues me colocaba en la cabeza el casco. Sota, caballo y rey, sin pensar en que éste, era un ángel de la guarda.

Y allí estaba yo, hace algo más de un mes, rodando por la Sobarriba como otras tantísimas veces. Pensando en mis cosas, disfrutando de una de las cosas que más me gustan en este mundo, que es andar en bici y, de repente, sin tapujos, me metí un hostión.

Cómo, aún no lo sé, la verdad. Lo único que os puedo decir es que estaba despistado y se me giró el manillar hacia la izquierda por completo. La consecuencia fue que salí volando, "de orejas", por encima del manillar, así que el golpe fue inesperado y muy seco. 

No me dio ni tiempo de preparar el cuerpo para el impacto, así que lo frené con lo que el azar decidió. El hombro izquierdo y la cabeza.

En un principio, no fui consciente de que me había pegado un galletón tan grande. Me encontraba bien, sin nada roto, pero a medida que pasaban los segundos, me iba dando cuenta de que tenía el cuerpo con una tensión muy por encima de lo normal. La mandíbula la tenía ultra tensa. 

Justo en ese momento, además de las comprobaciones típicas para saber dónde tenía las heridas y comprobar que no tenía nada roto, fue cuando me quité el casco porque me daba a mí que algo no iba bien en la cabeza, más allá de la pedrada habitual que llevo siempre puesta.

Al quitarme el casco pude ser consciente de la verdadera violencia de la caída. El lado izquierdo del mismo estaba partido y hundido. Me quedé pálido. Me quedé sorprendido. Me quedé impactado. Pero, gracias al casco, me quedé en este mundo.

Después de limpiarme un poco y reparar la rueda, que explotó, no sé muy bien por qué, llegó Alejandro. 

Alejandro, que os estaréis preguntando quién es, es un compañero cicloturista que apareció por ahí. Mi nuevo amigo me acompañó casi hasta casa, que fue muy de agradecer, porque estaba un poco ido. Desde aquí, le doy las gracias.

Y desde aquí, así como conclusión, os digo que si alguno de los que lee esto aún sale alguna vez sin casco, que por favor se replanté la vida. Que si tiene dudas, le doy mi teléfono y se lo explico. Porque yo en ningún momento esperaba una caída. En ningún momento esperé que a 24 km/h, que era la velocidad a la que iba, un golpe pudiese ser tan sumamente violento.

Puedo asegurar que de no haber llevado casco, ahora mismo estaría o muy jodido y, simplemente, no estaría.

Así que, amigo cicloturista, ponte casco SIEMPRE. Póntelo, pónselo.

lunes, 3 de marzo de 2014

Queda mucho por delante.

¡Hola a todo el mundo!

Primer gol del Madrid. "Decidido. Salgo a andar en bici."

Esto fue lo que pensé a eso de las 17:05 de este domingo en el que me debatía entre el quedarme en casa y descansar de toda una semana de trabajo y salir con "La Americana" a dar una vuelta para coger ritmo de entrenamiento.

Lo cierto es que estaba fundido. Por cosas del curro, había llegado a casa tardísimo y no entraba dentro de mis planes el madrugar, cosa que no hice finalmente. Porque las dos de la tarde no es madrugar, ¿verdad?

Como os digo, tras el gol madridista, y aquí hago un inciso, apostillando que yo soy muy del Atlético de Madrid, mis luchas interiores quedaron resueltas. Había que salir a entrenar. Esta semana que entra no voy a tener mucho tiempo, así que este era uno de mis últimos cartuchos para rodar.

Lo primero que tenía que hacer era asomarme como un lémur por una ventana, para comprobar una cosa. En efecto, el día era un asco. Viento, suelo mojado y amenaza constante de lluvia.

Los compañeros de la Grupeta Cicloturista León no hacen más que repetir que lleva así todo el invierno. Eso son buenas noticias porque así podré aproximarme a su nivel en menos tiempo del esperado dado que no han podido castigarse duro como otros años. En fin. A veces me sale el ramalazo puñetero.

El martes, en mi regreso a las carreteras, la verdad es que no me encontré del todo mal. Tampoco hice muchos kilómetros, con cuarenta tenía más que de sobra para empezar, así que hoy no tenía intención de cambiar de parecer. Una rutita corta me vendría fenomenal. Además, hasta que cambien la hora, salir a las 17:30 implica que te va a pillar el toro o, mejor dicho, el atardecer.

La ruta que escogí, es un clásico del "soltar pierna" leonés. Todo llano, carretera tranquila, paisaje no demasiado horrible...En definitiva, una buena elección para lo que son mi nivel actual y el poco tiempo que tenía hoy. 

Nada más salir, lo primero de lo que me percaté fue de las enormes posibilidades que tenía de que me cayese un chaparrón encima. Éstas eran entre un "segurísimo" y un "desde luego". Pero daba lo mismo porque, al fin y al cabo, ¿qué otra cosa tenía mejor que hacer hoy?

Pasados los primeros kilómetros de calentamiento, comencé a pensar en que el día anterior de entreno había estado fenomenal porque, tras terminar, no quería morirme. "A ver si hoy es igual", me dije para mí, en alto pero muy bajito, para que nadie que me pudiese ver hablando solo, comenzase a juzgar mi salud mental.

La verdad es que cuando llegué al kilómetro 15, comencé a notar que el día no sería, ya no igual , sino ni tan siquiera parecido. No tenía flojera en las piernas. Tampoco estaba ahogado y el corazón se mantenía en unas pulsaciones correctas. Pero lo cierto era que yo no conseguía estar a gusto. No me sentía cómodo en el rodar.

Para resumiros mis sensaciones a lomos de la bici, os he preparado un diagrama explicativo....


Diagrama explicativo.

Lo mejor del día sucedió en el ecuador, más o menos, de la ruta. Cambié de carretera, para enfilar en dirección a casa, y me detuve para ponerme el chubasquero dado que empezaba a llover. A pesar de ello, el sol, que ya casi estaba despidiéndose en el horizonte, bañaba con su luz toda la zona. El color de todas las cosas a mi alrededor era maravilloso. Pero cuando levanté la mirada, ahí estaban. Dos arcoiris seguidos uno del otro, de unos colores muy intensos y justo encima de mí. Un verdadero expectáculo.

Lo que me quedaba de camino, lo hice en compañía de mis amigos viento, lluvia y atardecer. Las sensaciones no habían mejorado y ahora tenía que añadir la presencia del viento de cara, así que no fue un paseo por el parque todo esto.

Conclusión del día. Me queda mucho trabajo por delante pero mi cabeza vuelve a pensar en "ciclista". Os seguiré informando. 

sábado, 16 de febrero de 2013

Cuaderno de bitácora. Día 2 en compañía del virus.

¡Hola a todo el mundo!

En capítulos anteriores, estaba sufriendo un catarro terrible que me había impedido desarrollar ningún tipo de actividad físico-deportiva.

En el capítulo de hoy, el trancazo se ha hecho fuerte y, yo no sólo no me ha permitido salir a correr ni a rodar con la bici, no. Hoy no me ha dejado salir de casa. Ha mutado y, como digo, se ha hecho fuerte en mi interior.

Es frustrante ver cómo todos los colegas de la Grupeta Cicloturista León quedan para mañana con el objetivo de pasarlo genial con un más que probable buen día en lo meteorológico. No voy a ocultar que en algún momento he pronunciado en voz gutural y con un acento más propio de cualquier exorcismo del S.XVIII..."malditos sean todos ellos". Pero sólo fue un par de veces...o cuatro...Bueno, la cosa es que espero que lo pasen bien, ya está.

Por lo demás, hoy no tengo mucho que contar que no sea referido a pañuelos, medicinas contra el catarro y cosas así. Para intentar meterme un chute de CICLOTURISMO lo que sí hice fue repasar fotos de mis tiempos en Los Pirineos. ¡Qué ganas de volver! Este año lo voy a tener complicado por falta de tiempo, pero algún día será.

Sin ningún otro particular, mis virus, mi dolor muscular, mi dolor de cabeza, mis sudores fríos y yo nos despedimos. Espero que tengáis todos un gran día de bicicleta...de verdad...de corazón...grrrrrrr

viernes, 15 de febrero de 2013

El CICLOTURISMO y THE WALKING DEAD.

¡Hola a todo el mundo!

Desde ayer me encuentro librando una batalla contra uno de los mayores enemigos del cicloturista y que pasa por ser uno de los males más comunes de estos tiempos que nos toca vivir. Un catarro del demonio.

¿Qué implica esto para un cicloturista? Pues de entrada hace que mires a la bici, "La Americana" en mi caso, con algo de recelo. Tienes ganas e incluso por tu mente se pasea la ambiciosa idea de dar una vuelta, aunque sea corta, para eliminar toxinas y encontrarte mejor, pero en cuanto te quieres desembarazar de la batamanta y compruebas que eres un "telar humano" que no puede ni mantenerse completamente erguido, desistes de tus patéticos intentos por entrenar un poco.

Cada uno de mis músculos es un punto de malestar y una nube cubre por completo toda la parte frontal/superior de mi cara. ¡Qué mal!

Por momentos me volví a plantear hacer algo. Salir a correr o algo así. La temperatura no era mala y estaba convencido de que, al sudar, me encontraría mucho mejor. Pero la batamanta volvió a ganar la partida.

El siguiente objetivo fue encontrar alguna sustancia que me aliviase. "Cosa fina" contra los síntomas del trancazo. "Buenas tardes, ¿Qué desea?", me comentó la farmaceutica. Me quedé con ganas de responderle, "un euromillones y un par de botes de café", pero lo pensé mejor y retomé mis buenos modales. Parecía que el catarro estaba ganando la partida psicológica, o al menos lo estaba intentando.

La batalla física la había ganado ya hacía varias horas. Verme caminar por el pequeño pasillo de mi casa era como ver un capítulo de "The Walking Death". Al menos me lo pasaba bien soltando chorradas con ese acento único que te concede la mucosidad y el dolor de garganta: "cereeeebroooo...." repetía una y otra vez con la consiguiente carcajada, sólo interrumpida por un profundo dolor pulmonar. Nunca hay que perder la risa.

Así que aquí me tenéis. Escribiendo una entrada con los efluvios de la "cosa fina" para el catarro, el dolor muscular e intentando que al menos el costipado no me venza psicológicamente hablando.

Os seguiré contando....no somos nadie....

jueves, 7 de febrero de 2013

Esas extrañas situaciones.

¡Hola a todo el mundo!

Llevo un par de días parado por falta de tiempo. Creo que empiezo a tener espasmos, diosanto. Necesito moverme y disfrutar de la bici o de salir a correr.

Y qué sensación esa de querer salir a rodar y no poder. Miras por la ventana del trabajo, de clase o de donde sea y nunca pasan bicis, pero da la puñetera casualidad que hoy  pasan pelotones enteros, ¿verdad? Reconocedlo amigos. Esto os ha pasado.

O también ocurre que lleva toda una semana con viento, lluvia, amenaza continua de nieve y el día que tú no puedes salir....sí, eso es. Un día de espatarrre. Esto os ha pasado también. No mintáis y reconocedlo.

O esa situación en la que no puedes salir en toda la semana por el motivo que sea y dispones de todo el finde para hacerlo. Lo tienes todo preparado e incluso has consultado a Maldonado y te ha dicho que sol radiante y buena temperatura. Para más inri, los del tiempo de la tele apostillan estas predicciones con un "disfruten del fin de semana" o algo así.

Y piensas: "claro que lo voy a hacer". Llevas todo el día con un poco de dolor de garganta, pero no le das importancia....hasta el sábado. El que tenías marcado para salir con los colegas. 39ºC de fiebre. Es igual. Tú sales....hasta que te dice la parienta o el pariente..."¡pero tú donde vas!". Con resignación y empapado en sudor febril, regresas a la cama. También os ha pasado esto seguro alguna vez, ¿eh?

La conclusión de todo esto es que mientras podamos salir a rodar, hay que disfrutar al máximo y cuando no podemos salir, pues aguantar con resignación, cristiana o atea, y esperar a que amaine el temporal. Siempre nos quedará el rodillo. Preguntarle a Elías1 que él os puede dar algún consejo al respecto.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Ha sido todo un placer. Salud.

¡Hola a todo el mundo!

Iñaki Lejarreta. 29 años de edad. Gran ciclista pero, sobre todo, era una persona. Porque lo que llevan encima las bicicletas son personas. Y a estas personas, cuando un coche les atropella, suelen tener problemas más o menos serios. Por desgracia, el bueno de Iñaki ayer, día 16/12/2012 sobre las 9 de la mañana, mientras realizaba un entrenamiento cerca de Durango, tuvo la desgracia de fallecer al ser arrollado por un coche. Desde aquí mi más sincero pésame y un cálido abrazo a la familia. 

Hasta donde me he podido enterar, Iñaki circulaba por el arcén, con su casco y toda la parafernalia. Todo correcto. Así que, y allá voy, presuntamente la culpa ha sido del conductor.

Y continúo para bingo, porque ¿quién no ha tenido algún incidente con un coche? Mirad conductores irrespetuosos y que tenéis un grave problema con el sentimiento de propiedad. La carretera no es vuestra. Las bicicletas tienen el mismo derecho que vosotros a circular por ellas. El mismo. Pero esto no parece importaros porque, además de pegarnos pasadas a ras de cadera, vayas o no por el arcén, eso os da lo mismo, os ponéis chulos o farrucos, como se dice en mi pueblo, y todavía discutís que si no sé qué de ir de dos en dos (podemos, por si alguno aún no lo sabe) o chorradas del mismo pelo.

Otro de vuestros recursos más usados es decir que como no se nos ve, tenemos que ir más cerca de la cuneta. Mirad. Igual el tema es que tenéis que ir más despacio, o con más atención, o siendo conscientes, insisto una vez más, de que la carretera no es vuestra y que la compartís con nosotros. ¿O lo que pretendéis es que no salgamos con la bicicleta? Pues me gustaría deciros que si no se usa más la bici es por vuestra culpa. A la gente le da lo mismo pasar frío, pero por lo que no están dispuestos a pasar es por un atropello.

Sinceramente, creo que el problema de esta historia es vuestra, conductores. Sin más paños calientes de "es que a veces los ciclistas no sé qué" y rollos de esos. Estoy hasta las narices de eso. Por mucho que te endiñe yo con la bici, perdona que te diga, no te voy a matar. Tú, sin embargo, si me atropellas, no lo cuento. Luego se lo explicas a mi familia y amigos. "La cosa es que no le vi..." "Lo siento muchísimo...", mingadas de esas. Creo que el perdón, a día de hoy, no resucita y el tiempo, por mucho que se diga, cura más bien poco.

Se acabó con el debate de una maldita vez. Si tienes que detener tu coche porque no lo ves claro a la hora de adelantar a un ciclista, lo paras. Por muchos caballos que tenga tu coche, que usas para compensar las pocas neuronas que montas en la cabeza, detienes el coche y esperas a poder adelantar con garantías, dejando espacio de sobra y todo eso.


Pero lo triste de todo esto es que por mucho que escribamos otro blogger, la madre que parió a Panete o yo, va a dar lo mismo. Mañana, cuando salga a entrenar, un coche me pegará una pasada asesina que me deje sin aliento y me haga apretar el culo. Por mucho que mente a la madre de es@ desalmado, puede que ni siquiera se dé cuenta de lo que acaba de estar a punto de suceder.

Y eso es lo triste. Que no depende de nosotros. Depende de personas que, seguramente, sienten que las bicicletas estorban. Que las carreteras y las ciudades están hechas por y para los coches. Todo ese rancio, gris y reaccionario pensamiento.

Y así nos va. Que quien sabe de las cosas (y no me estoy incluyendo dentro de ese grupo) no suele legislar sobre la materia. Es mejor colocar a un amigo de un amigo o a esa persona a la que debo un favor y suma y sigue. Mucho mejor así, dónde va ir a parar.

España es el país de la Unión Europea con mayor mortalidad ciclista. Qué bien, ¿eh? Ahora estarás contento, conductor. La carretera para ti solo. Qué bien. Eres el mejor. Intenta ir a por el récord mundial. Yo creo que puedes. Esto va con mucha ironía, por supuesto. 

Mientras tú entrenas para ello, yo tengo más agallas que tú y seguiré entrenando y yendo en bicicleta a trabajar. Pero antes de seguir con mi vida, si tienes a bien, cosa que no has permitido a Iñaki, o a Víctor Cabedo, o a tantos otros que habrás mandado a Toledo, deja que les diga algo a mis familiares y amigos varios.

Chicos, hasta siempre. Puede que mañana leáis en el periódico que un conductor me ha pasado por encima y que, por mucho que lo intentó el cuerpo médico, lamentablemente todo intento fue inútil y fallecí. Así que buena suerte y hasta luego. Ha sido todo un placer. Salud.

Ayer fuiste tú Iñaki, pero todos los días que salgo con la bicicleta soy consciente de que el siguiente puedo ser yo o algún amigo. Acabo de tener la suerte de despedirme. A ti no te dejaron ni siquiera eso. Hasta siempre compañero. Un beso enorme a la Familia Lejarreta.

P.D. Toda esta entrada, en un primer momento, tenía varios insultos junto a la palabra "conductor". He decidido no rebajarme como suelen hacer ellos al adelantarnos. La expresión habitual, a golpe de acelerador y con la ventanilla del copiloto bajada es: "¡Putos ciclistas! ¡Siempre en medio!" Esto es así, vayas por donde vayas. Esta es la realidad. Para que después vengan con historias.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Ese gran deporte llamado CICLISMO.

¡Hola a todo el mundo!

El ciclismo está viviendo un tiempo difícil. Todo el día escuchando cosas acerca del doping referentes a corredores de nuestros días y del pasado. Que si Armstrong, hace unos meses Alberto. Este deporte parece estar hecho añicos y nadie cree en él.

Pues bien. Ese tipo de pensamientos catastrofistas acerca de que todo está destruido, todo es mentira y cosas así, primero creo que no son ciertos y segundo, creo que proceden de gente que no está muy familiarizada con lo que supone andar en bici.

Cuando sale algún caso de dopaje en las noticias que, por otro lado, sólo hacen hincapié en el ciclismo para resaltar lo drogados que van los ciclistas y no, por ejemplo, para resaltar la pedazo de temporada que ha cuajado un deportista tan español como Gasol o Nadal, como es Purito Rodríguez, yo no hago mucho caso. Sólo sigo saliendo a rodar con mi bicicleta ¿Sabéis lo que hago cuando hago eso? CICLISMO

Tanto mis amigos como yo, cuando quedamos para hacer una rutilla, estamos haciendo ciclismo. Entre todos podemos escribir un libro con cientos de historias heroicas de tal día sufriendo en un puerto, o aquel otro en medio de una tormenta, o ese en el que te encontraste con un profesional y rodaste junto a él, y así podríamos recopilar historias geniales. Pues ese tipo de cosas son ciclismo.

Todos los que solemos utilizar la bicicleta para hacer ruta o btt sabemos lo mucho que se sufre en innumerables ocasiones. No es un deporte normal y corriente. Va más allá del puro esfuerzo físico para adentrarse en lo más profundo de la mente. Hay veces que tu cuerpo hace tiempo que se ha rendido, pero tu fuerza mental tira del resto del cuerpo y consigues lo que te habías propuesto. Sólo si te has puesto alguna vez al límite podrás saber de lo que hablo. Y eso lo consiguen miles de ciclistas anónimos cada día del año en miles de kilómetros a lo largo del planeta. Eso es ciclismo.

El simple hecho de, un día de invierno con pocos grados sobre cero, montarte en bici para hacer una ruta de 80Km, ya hace del ciclismo algo especial. Y lo mejor de todo es que sueles quedar con otro grupo de gente que está pensando lo mismo que tú / están igual de locos que tú.

Y sólo cuando te rodeas de gente maravillosa que, por otro lado, no practica ciclismo y te dicen que eres un friki y que subir ese puerto lloviendo te convierte en un tarado, te das realmente cuenta de lo particular que es el ciclismo. Pero lo mejor de todo es que, como he dicho antes, ese tipo de locuras las sueles hacer acompañado. Ah! Eso también es ciclismo.

Quien diga que este deporte está acabado no lo ha practicado jamás en la vida. Si Pepito o Fulanito dan positivo, sinceramente, peor para ellos. Más tontos son o peor aconsejados han estado. Lo que está claro es que a mí y al resto de ciclistas anónimos del mundo, no nos va a dejar en casa algo así. 

Vamos a seguir haciendo historia ciclista hoy, mañana y cuando haga falta porque este deporte es tan grande y genera tantísima satisfacción personal que, sencillamente, es indestructible.

Como bien ha dicho hoy Fabian Cancellara, el que pasa por ser uno de mis ciclistas profesionales favoritos: "El ciclismo nunca morirá. Este deporte es demasiado bello".

Tiene toda la razón el gran Fabian. Todos aquellos que acusan a los ciclista de ser unos farsantes, deberían de medir sus palabras porque corren el riesgo de que su hijo o hija, un día les diga que se quieren comprar una bicicleta de carreras o que, a ellos mismos, el médico les recomiende hacer deporte y, por casualidad, caiga en sus manos una bici. Entonces estarán perdidos de por vida y, muy a su pesar, estarán escribiendo parte de las páginas de ese gran deporte llamado CICLISMO.

Terminemos de una vez con la caza de brujas y miremos para adelante. Pero miremos con la cabeza bien alta porque el ciclismo no es ese ciclista con el frigorífico lleno de bolsas de plasma, sangre o todo ese tipo de materiales más propios de Halloween o una película de serie Z.

El ciclismo es Eddy Merckx ganando todo lo que podía y más. Es Federico Martín Bahamontes destrozando a todos en la subida pero esperando al pelotón porque le daba miedo bajar. Son unos cuantos ciclistas colombianos "asociándose" para atacar a Perico. Es el grupo de jubilados que quedan todos los martes y jueves del año en el Pabellón de Los Deportes, aquí en León. Somos los miembros de La Grupeta Cicloturista León echando unas risas tremendas subiendo la Collada de La Vid.

En definitiva. El ciclismo es y será siempre.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Modo cebolla activado.

¡Hola a todo el mundo!

Pues sí amigos. Ya ha llegado el otoño, además, de manera súbita. De un día para otro nos hemos encontrado con que tenemos que sacar todo el estaribel para salir a rodar. Manguitos, perneras, llevar siempre el chubasquero, etc...

¿Sabéis qué os digo? ¡Que me hace casi hasta ilusión! Bien es cierto que soy un adorador del calor, sí, pero rodar con algo de fresquete, con un cielo plomizo, pisando hojas secas caidas en la carretera...es diferente. Es otro ciclismo.

Os parecerá una tontería, pero con este clima me acuerdo un montón de los compañeros del norte de Europa. Pienso que son unos verdaderos héroes. Salir a rodar con ese clima que tienen parece inviable bajo nuestro punto de vista, pero lo hacen.

Cuando me da pereza salir porque hace frío, o pintea algo de lluvia o cosas así, me imagino que la situación puede ser peor y saco fuerzas de flaqueza. De hecho, hoy, que tras un parón de unos días voy a salir a entrenar, voy a tener que pensar estas cosas.

Ya no va a ser tan rápido vestirme para entrenar. En verano te pones el culote y el millot y listo. Ahora no.  Ahora hay que sacar el estaribel del que os hablaba antes. Que si los manguitos, perneras, un maillot que combinar con alguna otra prenda de abrigo. Modo cebolla activado.

Pero lo más importante es salir a rodar en bici y que no decaiga. Si eres un cicloturista novel, te doy un consejo. Tienes que ser fuerte estos primeros días de dificultad y salir. Si consigues superar octubre, todo es muy fácil. No tendrás un parón de 4 ó 5 meses en el que todos hemos caído alguna vez. 

Así que, voy a comenzar el otoño esta tarde con la mayor de las ilusiones y sabiendo que algo de frío voy a chupar. Os animo a que no paréis.

¡Que no decaiga! 

viernes, 21 de septiembre de 2012

Víctor Cabedo.

¡Hola a todo el mundo!

Víctor Cabedo, de 23 años de edad, el pasado día 19 de septiembre de este año 2012, se enfundó su equipación de Euskaltel Euskadi y salió a rodar con su bicicleta.

Tras los primeros kilómetros de calentamiento, empezó a rodar más fuerte. Se lo tomó de entrenamiento, pero en realidad él disfrutaba horrores de lo que hacía, que era andar en bici. Por regla general quedaba con gente, pero ese día salió sólo.

Mientras iba concentrado en lo que estaba haciendo, algún vehículo que otro le pasaba más cerca de la cuenta, lo que suponía unos momentos de desconcentración, pero bueno, “lo de todos los días” pensó.

Tenía su mente puesta en una subida. “Empezaré en plato, para luego cambiar y subir a 170 pulsaciones” o algo así pensaría el bueno de Víctor.

Como no todo en la vida es darle al pedal, seguro que ya andaba pensando en noviembre e irse a tomar unas cervezas con sus colegas, ya que ese mes suele ser en el que descansan los profesionales. Algún viaje y desconectar también puede que fuese alguno de sus pensamientos.

Pero vino la rampa en la que todos los días tiene que ponerse en bielas y sufrir un poco, así que volvió a centrar toda su atención a lo que estaba haciendo. “Vamos Víctor que sólo te quedan unos metros y luego toca la bajada”

Y de esta manera coronó el puerto con la sensación del trabajo bien hecho. Sólo tenía que bajar y día hecho. Luego descansar, comer….lo de todos los días. Un día más…

Un día más hasta que un coche se cruzó en su vida. Un coche con el que impactó y provocó que cayese por un barranco, poniendo fin a tantos planes, a tantas ilusiones y a tantas ganas de vivir como cualquiera de nosotros.

Ahora cambia un poco la historia y al principio ponle el nombre de tu hermana, de tu padre, de tu marido, de tu amiga, de tu novio….el tuyo…

Todos los que solemos andar en bici sabemos lo peligroso que es, pero no por el hecho de que lo sea, si no por el hecho de que compartimos espacio con coches, camiones y más fauna rodada. Todos los días varios de estos integrantes del tráfico rodado nos pasan muy cerca. Todos los días, que se dice pronto. Incluso tenemos alguna historia rocambolesca que contar (conozco a un compañero que le intentó tirar una furgoneta adrede)  

Por eso me sigue sorprendiendo mucho el tipo de gente (que parece claro que no monta en bici) que pone escusas del tipo “es que vais muchas veces de dos en dos” o “en carreteras estrechas debéis de tener más cuidado porque es un peligro” o “el otro día vi a un ciclista hacer el cafre con la bici” y muchas más historias.

Pues desde aquí os digo:
QUIENES TENÉIS QUE FRENAR EN TODO CASO Y PASE LO QUE PASE SOIS VOSOTROS LOS CONDUCTORES POR UNA SENCILLA RAZÓN. PORQUE SI NOS DAIS UN GOLPE NOS MATAIS.

Me da lo mismo que el ciclista sea un cafre. ¿O a caso queréis impartir vuestra propia ley? “Como este va como un tarado pues le atropello y que le den” ¿Esa es la razón? Vergüenza os tenía que dar.

Por otro lado, el ciclista tarado es un tanto por ciento muy pero que muy pequeño. Yo conozco a muchos ciclistas y no conozco a nadie así. Lo que sí veo todos los días es gente al volante que va a más de 50Km/h por encima de lo permitido, gente pasando de las líneas continuas, etc. Eso sí que lo veo todos los días.

¿Que la carretera es muy estrecha? Pues modera tu velocidad precisamente porque puede haber ciclista o gente dando un paseo, o una vaca o lo que sea. ¿La carretera crees que es tuya? Es de todos. Ciclistas, viandantes e incluso animales, que por eso hemos destrozado su medio para poner una carretera.

¿Que por qué vamos de dos en dos? Pues porque así nos lo permite ese reglamento de tráfico que parece claro que tú no te has leído. En carreteras demasiado estrechas no debemos ir de esta forma pero ¿sabes por qué vamos así? Para hacer bulto y nos tengas que adelantar dado que si no nos pasas muy cerca ya que eres un irresponsable.

¿Qué hay arcén y no voy por él? Ya. Ya lo sé. ¿Sabes por qué no voy por ahí? Porque si lo hago tu vas a ir pegado a la línea y no me dejas ni un solo metro de distancia. Por eso.

Pase lo que pase, me da lo mismo el resto de cosas, te repito, amigo conductor, FRENAS TÚ. SI A MÍ ME DAS UN GOLPE ME MATAS. EL RESTO SON EXCUSAS. FRENAS TÚ.

Un abrazo para la familia de Víctor Cabedo. Descanse en paz.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Y pensaba que lo había dejado allí...

¡Hola a todo el mundo!

Y bien pensaba yo que me iba a librar del viento tras abandonar Corella. Pues no. Como bien ha comentado el intrépido JR, he traído el viento a León.

Pero más bien creo que se debe a una exageración, porque sólo hemos tenido viento hoy después de 10 días (cómo pasa el tiempo)

Empezando con la narración, hoy habíamos quedado cuatro ciclistas de reconocido prestigio. Como decía, el intrépido JR  era uno de ellos con su nueva máquina. Juanjo era otro de los integrantes del grupo, que venía de “liarla parda” y hasta ahí puedo leer.

También se apuntó el verdadero máquina del “pelotón” de hoy. Jorge, del equipo Bartz, que nos respetó y no nos sacó los ojos a todos. Luego también iba yo que, gracias a mi amplia espalda, podía tapar bien el viento a mis compañeros.

De hecho, no se lo dijimos a Juanjo y a Jorge, pero a JR y a un servidor nos hicieron la 2 3 1 y estuvimos tirando hasta La Robla con el viento en contra. Porque son buenos chavales, que si no…

Los primeros 25Km, Juanjo y Jorge estuvieron hablando de sus cosas. De esa otra modalidad ciclista llamada “pisapraos”, o BTT para el resto del mundo. JR y yo nos estuvimos poniendo al día, porque aún no habíamos coincidido.

El La Robla, Jorge no siguió con nosotros porque no quería hacer muchos Km, pero nosotros tres teníamos el cuerpo de jota y tiramos para Olleros de Alba para después subir Cillerón. En realidad buscábamos encontrar el viento a favor y esta ruta nos iba de pegada.

Así que subimos Olleros entre jiji’s jaja’s. Paramos a llenar el bidón en una fuentecilla y encaramos la bajada. Terreno propicio para Juanjo y para mí. Pero este terreno pasa rápido, así que en menos de lo que tarda en cambiar JR de plato grande a pequeño, llegó el Cillerón.

La verdad es que lo subimos alegres (de ritmo digo, porque de lo otro se da por supuesto) y en dirección a Lorenzana, es decir, bajando La Hoja, llegó el momento crítico del día pero al que yo me he visto expuesto los últimos 3 meses.

Un viento lateral fortísimo empezó a azotarnos. Tuvimos que bajar con mucho tiento, pero colaboramos como buenos compañeros y salvamos el mal trago.

Y ya, cuando volvíamos a León, nos cruzamos con Fernando al cual aún no he visto. A ver cuándo nos vemos. Como remate, Juanjo y yo nos disputamos la “etapa” en frenético spring. Estamos fatal, pero lo pasamos tan bien…

¡Mañana más!

martes, 11 de septiembre de 2012

Día para soltar...¿o no?

¡Hola a todo el mundo!

Cuando sales a rodar después de un día duro, como fue el domingo, lo único que te apetece es soltar piernas. Mucha cadencia, plato pequeño y cosas así.

Pero hay días que se tuercen desde el principio. El claro ejemplo fue el de ayer. Si pinchas la rueda delantera en una bajada, por una carretera con mucho tráfico, a los 3 kilómetros de salir de casa, eso significa que el día empieza mal.

Nada más encarar la bajada hacia el punto de encuentro habitual, Sanyres, donde había quedado con Manuel, el triatleta abulense, escuché, ya no un pinchazo de la rueda delantera. Un reventón. Nunca había pinchado de esa forma. Fue muy extraño. Después de hacerle la autopsia a la cámara, la sensación que me dio fue que se debió a que dicha cámara estaba pinzada con la cubierta y la llanta, aunque me extraña que haya tardado tanto en pinchar, porque la había cambiado hace 1000Km aproximadamente.

Pero después del incidente, Manuel y yo, después de que este se acercase hasta el punto del pinchazo, comenzamos a rodar para, como decía, soltar piernas.

Comenzamos a hablar y ponernos al día porque sólo habíamos coincidido un día, pero uno del que me acuerdo perfectamente. El día del fallo general del sistema.

Así que teníamos mucho de lo que hablar. Él me contó que había tenido lesiones y estaba siendo una temporada complicada (con atropello incluido) Ya estaba recuperando y se estaba planteando si hacer alguna competición más antes de terminar la temporada y ya esperar al año que viene.

Yo con ir a los Puertos Esmeralda y ganar fondo antes de noviembre, momento en el cual tengo intención de parar y comenzar en diciembre la temporada, tengo de sobra. Comencé muy bien la temporada, pero entre unas cosas y otras, en los momentos importantes no he estado operativo.

Pero como os iba diciendo, comenzamos a soltar piernas. O ese era el plan inicial, porque en el momento en el que tuve que meter plato grande y bajar un piñón, me di cuenta de que lo que se dice soltar soltar, pues no es que lo estuviésemos haciendo. No fuimos a muerte en ningún momento, pero no soltamos.

Pero el día estuvo bien. Hablamos un montón e incluso nos encontramos con uno de los futuros pura sangre leoneses, Mario Puente, cadete en plena serie. Hacía un montón que no veía a este rapaz. Re aprovechó un rato de nuestro rebufo y continuó con sus series.

En este momento fue cuando Manuel estuvo a punto de picarse. Ya me veía yo a 160 pulsaciones, con el piñón del 13, agarrado abajo y dando relevos, pero por suerte esto no ocurrió.

Esta semana lo que toca es preparar los Puertos Esmeralda. Tenemos que quedar, ver cómo vamos, etc, etc. Tengo un montón de ganas. Espero que nos respete el siempre incierto clima asturiano.

¡Estamos en contacto!

sábado, 8 de septiembre de 2012

Una de tormentas y gallineros.

¡Hola a todo el mundo!

Después del reencuentro con la Grupeta Cicloturista León ¿no pensaríais que teníamos bastante, verdad? Como estoy seguro que todos tenéis clara la respuesta, pues paso a relataros la ruta del día siguiente que se ha convertido en mítica por derecho propio.

Quedamos 6 verdaderos héroes de las carreteras. Héroes porque la tarde estaba de tormenta. Según salí de casa y me encaminé a Sanyrés, las nubes de evolución (gracias Montesdeoca) que rodeaban la capital leonesa no presagiaban nada bueno. Pero bueno, como dos de los miembros del grupo de hoy eran unos expertos del clima, yo no tenía dudas. Ellos sabrían.

Empezamos a rodar y pregunté a estos expertos. Eran Juanjo y Jonathan. "¿Nos va a pillar la tormenta?" Recibí un rotundo NO por respuesta. César y yo no las teníamos todas con nosotros y los otros dos miembros del "pelotón de hoy" tampoco dado que antes de llegar a La Robla (sí, otra vez por aquí) se dieron la vuelta.

Al llegar allí tuvimos que tomar una decisión que evitase el chaparrón que ya se olía de manera literal. O recto en dirección Pajares o a la derecha en dirección Olleros. Todos dijimos que a Olleros. Parecía claro gracias al enorme claro que había.

Qué confundidos estábamos. En medio de la subida nos cayó tal chaparrón que tuvimos que cobijarnos en una granja de gallinas. Apasionante. la definición perfecta fue la que aportó Yona..."Cuatro anormales en apuros"...así nos sentimos lo tres cuartos de hora que estuvimos allí parados. 



La conclusión fue que lo que debíamos de haber hecho era ir hasta Casa Ezequiel en Villamanín, ponernos hasta el culo de cerveza y luego mirar cómo volvíamos...Para otra vez ya sabemos.

La cosa es que, aún así, lo pasamos muy bien y para todos los que podáis pensar que no la marcamos sobre la bici, os comentaré que la vuelta hacia León fue no rápida...rapidísima.

La culpa de esto fue do los dos rodadores del grupo. Juanjo y yo. En plano somos el terror..jejejeje...Los últimos 20Km sacamos una media, así a ojo, de unos 40Km/h, así que estuvo muy bien.

Ya sabéis. Para otra vez subimos el Cuitu y paramos en Ezequiel a tomar unas Galimbas. He dicho.

domingo, 22 de abril de 2012

Nunca disfruté tanto sobre el rodillo.

¡Hola a todo el mundo!

Hoy a sido el día. Tenía intención de retrasarlo hasta el lunes, pero abrí el archivo excel donde anoto mis entrenamientos y conté los días sin dar un solo pedal. Consideré que 25 días estaban bien para, por lo menos, realizar una pequeña prueba en el rodillo.

Para ser totalmente sincero con vosotros, había realizado alguna prueba en el rodillo durante estos 25 días (dos para ser más exactos), pero como notaba que a los 2 minutos la rodilla cantaba bulerías y no quería cargarme toda la recuperación, pues me paraba de inmediato, aunque sin realizar prueba alguna llevaba ya 20 días.

Así que hoy abrí el cajón de los culotes. Saqué el que tengo para el rodillo. Sí amigos. Ese que todos tenemos hecho harina por una u otra razón. Cogí una camiseta de algodón cómoda (ponerme un maillot me pareció excesivo) y coloqué la bicicleta en el rodillo.

Me senté en una silla para calzarme la raíz de mis problemas. Las zapatilla, a las que al colocar las calas y forzar más de lo debido el día del estreno me han generado la tendinitis dichosa. Pero saco de esta experiencia muchos aprendizajes, así que considero este periodo muy fructífero.

Creo que las lesiones tienen un componente psicológico muy importante (seguro que es así, aunque digo "creo" porque no soy un experto). Comento esto porque hoy me levanté con un ánimo que, aunque tuviese roto el ligamento cruzado, nadie me hubiese podido parar.

Se puede leer en el "Tao Te King", de Lao Tse, que el secreto de la salud es estar cansado de la enfermedad. Así que hoy fue el día en el que me cansé de la lesión. En cuanto miré a la bicicleta, ella y yo supimos de inmediato que nos encontrábamos ante un día especial.

Sin embargo, como la experiencia es un grado y no quería ni quiero cometer locuras con la rodilla, mantuve en todo momento un enorme respeto por la señora tendinitis. Aún recuerdo el dolor intenso del primer día. Así que me apliqué una crema de esas que hacen que entres en calor. No podía retrasarlo más. Había que empezar a dar pedales.

Me acerqué y, casi sin pensarlo ni darme cuenta, ya estaba pedaleando. En las primeras pedaladas se ve claro el temor. Me da la sensación de que esa punzada de dolor va a aparecer en cualquier momento. Miro el cronómetro y ya han pasada 5 minutos. Parece que la cosa marcha bien. Otros días ya tenía que parar y hoy no "noto" la rodilla, así que pierdo el miedo. Dejo de centrarme en la rodilla para centrarme en dar pedales.

Vuelvo a mirar el cronómetro y veo que estoy a punto de llegar a 15' y no siento ninguna molestia, así que percibo que es un muy buen momento para bajarme de "la americana" y comenzar a realizar algún estiramiento y algún ejercicio de fuerza.

Bebo agua con una sensación de mejora evidente. Me siento feliz y tras finalizar los ejercicios programados, vuelvo a "la americana" para continuar con mi búsqueda de sensaciones.

Comienzo a pedalear y lo que noto es que, precisamente, no noto nada. Gran noticia que no hace que me vuelva loco y meta dureza al rodillo para destrozar este avance. No. En lugar de eso, me pongo como tope otros 15' y punto final. Después de tantos días "parado" (entrecomillo porque lo que no he hecho es ciclismo) prefiero retomar poco a poco, pero creo que a mediados de mayo voy a estar perfecto. Lo veo claro.

Termino la 2ª sesión de rodillo y puedo asegurar que es el entrenamiento de rodillo que me ha hecho sentir mejor de la historia del rodillo.

Creo que puede afirmar que hoy da comienzo el regreso de mi "yo" ciclista. Poco a poco, eso sí, pero al menos sé que 30' de rodillo ya no me hacen sufrir. Os aseguro que eso es una gran noticia para mi.

¡Que tengáis un buen día!

jueves, 19 de abril de 2012

Día mundial de la bicicleta.

¡Hola a todo el mundo!

No me gustan demasiado los días mundiales de...lo que sea. Yo prefiero que todos tengamos un poco de respeto y convirtamos cada día de nuestra vida en un compendio de días mundiales de la mujer trabajadora, del medio ambiente, del oso polar, de la conservación del vhs o de lo que sea, pero todos los días.

Sin embargo, desde este blog no podía dejar pasar la oportunidad de desearos a todos FELIZ DÍA MUNDIAL DE LA BICICLETA. 

Porque sí amigos. Hoy día 19 de abril es nuestro día, así que celebrarlo como mejor sabéis. Montando en bici, disfrutando de vuestra afición, respetando las normas y a los demás y, sobre todo, siendo felices.

¡Buenos días a todos, bicicleteros!

miércoles, 18 de abril de 2012

Carta privada a una amiga.

¡Hola a todo el mundo!

Después de unos días de entradas acerca de lo que he leído en Ciclismo a Fondo y sobre qué meter en un bote de repuestos que, por cierto, ha tenido un éxito inesperado, hoy voy a abriros mi corazón. Sí, lo voy a hacer leyéndoos una carta privada a una "amiga".

Tendinitis de inserción del tendón del bíceps femoral derecho.....vete al cuerno!!! Estoy empezando a cansarme de ti. En mi afán por sacarle algo positivo a todo, al principio me pareciste incluso algo positivo que me obligaría a descansar. Mentalmente me vendrías bien y, además, como ha venido mal tiempo, tampoco sacaría mucho la bici, pero creo que tu presencia se está alargando más de la cuenta.

Empiezas a ser como el pescado y las visitas. Al tercer día apestan. Tú también, amiga tendinitis. Si yo no fuera de naturaleza activa, no me llevaría un mal rato, pero da la casualidad de que has entrado en el cuerpo de alguien que no puede parar. No, querida amiga. No puedo.

Tampoco me hace especial gracia que estés molestando a mis amigos porque creo que Buka tiene lo mismito que yo, así que no te metas con los colegas. Además, el Buka fue quien me acompañó el día que tú y yo nos conocimos, así que le deberías de tener un respeto...Si acaso molesta a Juanjo, que aquel día iba en coche, pero bueno, a lo que voy es que empiezas a ser mal vista entre los colegas también.

Antiinflamatorios, pomadas, cremas de todo tipo, paracetamol...Esto parece Woodstock del 69 con tanta sustancia por aquí amiga. ¿Qué más quieres que te dé? ¡Si no puedes estar mejor! Sólo me faltan masajes. Eso aún no te lo he concedido, pero es que ya me parece un exceso y todo tiene un límite.

Desde aquí quiero que lo sepas. Te doy esta semana. El lunes amenazo con montar en bici para ver cómo vamos. Espero que no estés y te marches para siempre. Ya son tres las semanas juntos y los compañeros de grupeta casi no salen a causa del clima y no me pasan informes, así que entre unas cosas y otras voy a tener más rutas de América que de León y alrededores.

Finalmente, quiero decirte que estás siendo toda una experiencia. Creo que nunca te olvidaré. Recuerdo en mis tiempos mozos de jugador de baloncesto en que conocí a la perfección a tu socio el esguince. A él le dije adiós definitivamente gracias a unas tobilleras especiales. Le trataba mucho peor que a ti, porque de aquella yo competía, así que no me obligues a cometer locuras.

Nada más tendinitis. Espero que pases una noche lamentable y te pires para no volver. Atentamente. El individuo huésped.

sábado, 14 de abril de 2012

Grupeta Cicloturista León: ¿cómo estamos?

¡Hola a todo el mundo!

Normalmente, cuando una entrada va encabezada con el "Grupeta Cicloturista León", es que he salido en grupo con los colegas a dar una vuelta y nos lo hemos pasado genial, nos hemos reído un montón y toda esa cantidad de anécdotas que os he ido relatando por aquí.

En esta ocasión no es así. Dos son las causas. La primera es que llevamos unos 15 días con el tiempo revuelto, así que los compañeros han podido salir poco. Y la segunda es porque yo estoy lesionado y, haga bueno o malo, no puedo tocar la bici.

Como desde el segundo día que noté el dolor en la rodilla ya fui consciente de que el mes de abril lo tenía, podríamos decir que perdido, pues llevo dos semanas sin saber demasiado de los miembros de la grupeta. Ayer me encontré con César y Elías, los cuales se estaban apuntando a un evento ciclista al que yo no voy a poder asistir (malditos seáis)

De Buka sé por las redes sociales y porque hablamos por teléfono cada X. Por cierto. He de decir que la última persona con la que rodé fue Buka, el cual me dio una barrita de esas que parecen chicle con galleta y creo que la tendinitis me viene de eso.

Del intrépido JR sé que me echa la culpa del mal tiempo. Argumenta que desde que no salgo, ha empezado a llover, viento, etc. Después de publicar esta entrada espero que grupos de agricultores procesionen imágenes mías, al más puro estilo Nazareno, en busca de fructíferas lluvias.

Raul. Ese triatleta zamorano, recio y fuerte como pocos que, tras su colaboración en alguna entrada como la ya mítica ansia viva, imagino agobiado por la fama que esto le habrá supuesto. Mis informaciones me cuentan que en su primera salida con el club hubo una clavícula rota y media docena de costillas o fisuradas o también rotas, en tremenda montonera de la cual, por cierto, yo no me hubiese librado por las personas implicadas (al final voy a tener que agradecer estar lesionado)

Jorge. La bala azul. Dónde han quedado esos lunes que aprovechábamos para soltar piernas...Qué bonitos recuerdos en plenitud de facultades. Ya casi no recuerdo las bonitas formas de tu "chinarelo" ni tu gracia y donaire.

Rafa. ¿Has vuelto a pinchar? No sé nada de ti. Supongo que estés contento al recortar tantos puntos al madridismo. Una lástima que mi colchonero equipo no haya podido colaborar.

Juanjo. Ese hombre de altos vuelos. Esa máquina de tirar de grupos sin compasión. Ese personaje, casi novelesco, que hace de una grupeta cicloturista, una masa humana de continuas risas y palabras.

Fernando. Creo que también estás resentido de la espalda. Y es que no dejas una cosa y empiezas con otra. La lástima es que la burbuja inmobiliaria haya estallado y no podamos ir a ver obras juntos.

Ese Óscar. Esa máquina de Sanabria que competirá este fin de semana en carrera Máster. Lo mejor de todo es que no piensas que andas tanto como en realidad andas. Este sábado vas a comprobar cómo estás con los mejores. Vas como un tiro. Nunca olvidaré esas rampas al 9% que subiste con el plato grande y agilidad...

Espero no haberme olvidado de nadie. También espero poder reaparecer lo antes posible. Creo que la lesión me está viniendo muy bien. Es cierto que soy un optimista patológico, pero como lo único que puedo hacer son ejercicios de fuerza y cosas así, tengo unas patas como Conan el bárbaro, así que podríamos decir que estoy haciendo una nueva pretemporada. Estoy despejando la mente. No es que la tuviese muy sobrecargada de bici, pero como cuando reaparezca me voy a encontrar con marchas y rutas duras, largas y exigentes, las voy a coger con ganas y con la cabeza fresca.

Lo que peor estoy llevando es no salir a dar una vuelta en bici. Me explico. Lo llevo mal no por el hecho de perder condición física y todo el rollo este. A mi eso, siendo importante y teniéndolo presente, no me come mucho el tarro. A mi lo que me fastidia es no poder tener la sensación de libertad y disfrute que te da andar en bici. Esa sensación de máxima concentración mientras vas rodando tú solo o esas risas con la grupeta.

Así que hasta que reaparezca, espero que la grupeta lo pase bien y yo, con mis ejercicios, consiga unas patas indestructibles, unos tendones anti inflamación y una mente totalmente fresca para.....PARA CRUJIROS CUANDO VUELVA!!! jejejeje

¡Un saludo amigos!