lunes, 28 de noviembre de 2011

El cicloturista ve muchas cosas.

Cuando montas en bicicleta siempre hay que tener los ojos bien abiertos porque se ven cosas formidables. Yo he visto desde corzos en medio de la carretera que te ven y no se apartan (vete tu a saber por qué no marchó corriendo aquel ejemplar), hasta ese paisaje increible, pasando por un pueblo en el que te gustaría quedarte a vivir para siempre.

Siempre es reconfortante parar en las fuentes de los pueblos y dirfrutar de esa paz que existe después de beber un merecido trago de agua fresca....pero lamentablemente no siempre vemos cosas que nos gustan, ¿verdad compañeros?

Ya no sólo me lamento por ese pobre animal que no fue lo suficientemente rápido, y mira que hay animales en las cunetas que no tuvieron mucha suerte. Hay muchas cosas que a mi no me gustan.

La idea de esta entrada me la dio la ruta por la que rodé hoy. Estos son el perfil y el itinerario.

León - Garrafe - Manzaneda - León

Justo al llegar a la mitad de esta ruta, se tiene que atravesar el río Torío, uno de los dos, junto al río Bernesga, que confluyen en León capital. En el puente por el que se pasa, yo siempre me detengo para sacar una foto al río que me parece que, justo en este punto, está especialmente bonito (en primavera y en verano, claro) Estos son algunos ejemplos:

Vistas en pleno verano.
Fotografía tomada hoy...la cosa cambia



Ambas fotografías están tomadas desde el mismo puente y, si bien el ángulo no es idéntico, apuntan en la misma dirección. En la primera imagen veis lo frondoso de las riberas. Su verde intenso es una de esas maravillas que te encuentras en la carretera. Pero, por el contrario, otros días, que es a lo que voy, se ven cosas que te hacen marchar a casa no del todo contento y, como ha sido mi caso hoy, un tanto cabreado. Los que conozcan la zona, que guarden en su memoria el margen izquierdo porque este verano no van a poder disfrutarlo. Esto es lo que me ha hecho cabrear:

Situación a día 28/11/2011


Seguro que quien taló todos los árboles tenía todo su derecho porque  puede que incluso los plantase él en su momento, pero no por ello me deja de cabrear menos. Da mucha pena ver a colosos de ese tamaño tirados como juguetes rotos en el suelo lleno de serrín. Lo que me da que pensar es lo que no veremos si quiera.

Estamos acabando con el invento llamado Tierra y no hacemos nada por evitarlo. Talamos árboles y, sin embargo, existen kilómetros y kilómetros de campos de maíz o bien de girasol (según los tiempos de las subvenciones) sin recoger, pudriéndose sin ser útiles. Creo que estamos haciendo las cosas mal en cuanto a optimizar esfuerzos. Algo va mal.

Muchos de los "manda más" mundiales se reúnen estos días en Sudáfrica para ver qué se hace con el incómodo Protocolo de Kyoto. No saben si rasgarlo o bien hacer una bola y tirarlo a la papelera...Me da pena todo esto.

Bueno. Y como podeis ver, estaba tan ricamente en bici en Manzaneda de Torío y mi mente en Durban (Sudáfrica), que es donde se reúnen los que tienen que solucionar el problema más importante de la sociedad y que, muy probablemente, hay gente que ni tan siquiera sabía que se estaba jugando ese partido. EN LA BICICLETA LA CABEZA DA MUCHAS VUELTAS COMPAÑEROS.

Buenas noches.

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