sábado, 28 de enero de 2012

Tesoros del cicloturismo. Cauterets. Pont d'Espagne.

Hola a todos y todas.

Cuando fui este verano a los Pirineos, no tenía muy claras las rutas a seguir. Sabía que quería subir el mítico Tourmalet pero no sabía muy bien con qué acompañar a este coloso.

Una vez allí, rápidamente me situé, y me hice un planning. Como una de las cosas que quería ver era el Pont d'Espagne y no contaba con mucho tiempo, pues después de subir el segundo día de mi estancia en Pirineos el primer mito del día, pues, con las mismas, subiría hasta Cauterets en bicicleta y, ya cambiado, pues me pondría a hacer puro turismo.

Entre el primer mito del día (Hautacam) y Cauterets había unos pocos kilómetros en plano que me apetecía hacer. Rodar unos 10 km por aquella zona parece que me despejó después de tantas rampas. Llegué a la rotonda donde se sitúa el desvío en dirección a Cauterets. Como todos estos desvíos a puertos en esta zona, no te da tiempo a mentalizarte y ya te metes en rampas, pero esta vez todo era distinto.

Me había metido en una garganta tremendamente profunda y llena de vegetación. Las rampas, si bien te obligaban a esforzarte, no eran muy duras, con lo que podías disfrutar a la perfección del paisaje.

Lo primero que noté fue que era una zona muy turística, porque el tráfico era muy abundante, con sus autobuses incluidos. De repente, mirar hacia atrás para ver si me adelantaría un coche, veo que me sigue otro ciclista.

Me dejo alcanzar fácilmente. Su primera pregunta me hace comprobar su nacionalidad.

-¿Eres de León?
-Sí!!! Y tu Español!!!! (y andaluz por el acento)

Reconoció mi procedencia por la equipación con la que iba (C.C. León) Mi nuevo compañero de subida era de Córdoba y ya conocía la subida al haberla subido en competición, aunque esa era la primera vez que la acometía en plan turismo.

Mientras mi nuevo amigo y yo compartíamos kilómetros, el murmullo del río que nos acompañaba a ambos hacía que tuviésemos que alzar la voz de vez en cuando. Le comenté a mi compañero mis planes. Parar en Cauterets y subir en coche hasta Pont d'Espagne para ver todo aquello.

Él, conocedor de la zona me animó a que subiese porque sería un reto bonito para mi. ¡Qué razón tenía, madre mía!

Antes de Cauterets, mi amigo me dijo que tirase porque él tenía catarro e iba justito. Tras insistir en que a mi me daba igual, él me dijo que no. Que tirase. Total, que hasta Cauterets tenía que subir nuevamente solo.

Empezaban a hacer pupa los kilómetros acumulados. Era poco el desnivel, pero ya eran muchos los kilómetros, así que empiezo a subir piñones. La carretera empieza a zigzaguear y en cada uno de estos avatares de la carretera, nos asomamos un poco a la garganta por la que estamos rodando. Sencillamente es espectacular.

Ya llegando a Cauterets, hago una parada técnica en un bar. El agua del bidón se había terminado, y yo decidí subir hasta Pont d'Espagne. Entro en el bar y, entre dientes, pido agua con el francés que había aprendido en el buffet del hotel donde estaba alojado.

Con el bidón lleno de agua fresca, comienzo la segunda parte de la subida. Esto ya es otra cosa más seria. Las rampas son importantes y las curvas de herradura se suceden. Agradezco que no haya señales indicativas de porcentajes en este puerto. Nunca ha sido subido por una gran vuelta, así que no es muy conocido.

Esta parte final de la subida tiene un toque de dureza (10% y 9%) que la hace machacona después de todo lo que llevas encima, pero la espectacular belleza de la misma hace que te olvides de su dureza.

Y es muy dura, porque como ejemplo os pongo que al adelantarme un coche, éste reventé al quemarse el motor, no os digo más.

Lo más bonito es el efecto que hace el agua al caer en forma de cascadas por las herraduras de la parte derecha. ¡¡En una de ellas te llegas a mojar!! Impresionante.

El final de esta espectacular subida lo marcan las barreras del parking del Pont d'Espagne. A los ciclistas nos dejan pasar sin pagar o por lo menos yo no pagué, así que proseguí mi camino hasta llegar a un punto que dejase constancia de mi hazaña. Y creo que lo encontré.

No estaba enfadado, sino concentrado para plasmar el cartel justo detrás de mi, pero fue imposible.


Mientras reponía fuerzas de una agotadora subida y me daba cuenta de lo que había conseguido, porque es una gran subida, veo a lo lejos una figura sobre bicicleta que me resulta familiar.

No puede ser...¡Uno de mis amigos belgas del Tourmalet! ¡Qué alegría! Detrás de Philip, aparece toda su grupeta y nos damos la enhorabuena por conseguir subir otro puerto. Lástima que en esta cima no haya un bar donde tomar una pinta con ellos como ocurre en el Tourmalet.

Mi consejo. Si os acercáis por la zona de Luz Saint Sauveur, no dudeis en subir este verdadero tesoro cicloturista. IMPRESCINDIBLE. Philip y su grupeta opinan lo mismo.

Adiós amigos!!

7 comentarios:

  1. hola que bien defines la subida
    un salud

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    1. Hola!! Gracias!!!

      La verdad es que me pareció una subida preciosa. De las mejores de la zona!!!

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  2. que bien defines la subida
    un saludo

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  3. tengo ganas de conocerte, yo tambien soy cicloturista aunque de los que andan

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    1. jejeje....Mi querido anónimo, no sé quien eres, pero siempre está genial rodar con alguien, así que estaría encantado de compartir kilómetros contigo.

      Me adapto a varios niveles, así que no te preocupes. No soy profesional y descarto serlo algún día, pero algo ando, jejejeje

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