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martes, 21 de abril de 2020

Nuevas normas del ciclismo-ficción. Ajuste, dudas y nuevos planteamientos surgidos hasta ahora.


¡Hola a todo el mundo!

Después de las dos anteriores entradas referidas al Ciclismo-Ficción, han surgido algunas dudas, posibles ajustes y cosas así, preguntas y propuestas que enriquecen el debate una barbaridad. En un comentario en la Parte II de esta serie, Manuel hace algunas preguntas y presenta dudas y puntos flacos de la ficción propuesta.

En el comentario, Manuel plantea que al intentar combinarse un modelo similar al de las Grandes Ligas norteamericanas (Parte II de la serie) junto con uno más clásico europeo de ascensos y descensos (Parte I de la serie) el híbrido resultante tenía puntos flojos ya que si invitas a que una estructura invierta y desarrolle todo un modelo y por un año de infortunio, por ejemplo por lesiones, desciende, ¿qué ocurriría con todo ese entramado de contratos, salarios de corredores, etc? Lo podéis leer en los comentarios. Manuel hace siempre grandes aportaciones, la verdad. GRACIAS.


Así a bote pronto mi respuesta iba a ser que si desciende un equipo, en principio con el tema de los contratos de los corredores y de más, no debería de haber problemas porque la idea del límite salarial, las escalas de las que hablaba y todo lo demás, también sería aplicable a la segunda división.

No obstante y utilizando en mi contra uno de los argumentos que yo mismo proponía en la segunda parte de la serie, el ciclismo vive de la exposición de las marcas comerciales. Más exposición, más dinero, por lo que menos exposición, menos dinero. De esta forma, en un posible descenso, está claro que tendrían menos impacto en los medios y en las carreras de primer nivel, etc, con lo que habría un problema presupuestario seguramente.

En un caso así e intentando mantener este modelo híbrido, yo creo que el presupuesto de los equipos de cara al límite salarial debería de ser algo garantizado de cara a desarrollar un equipo profesional, ya estuviese en segunda o en primera división. Así por ejemplo, si Movistar entra con 15 millones y 6 millones están destinados a los salarios, 9 quedarían para otros gastos como viajes para afrontar una, posiblemente más cara temporada en primera división, más vehículos, mejores materiales, tecnología, I+D+i, etc. Si descienden por lo que sea, el presupuesto en cuanto a fichajes sería el mismo (6 millones) pero se me ocurre que los otros 9 millones se verían reducidos, pero los salarios siempre estarían garantizados.

Una temporada en la supuesta segunda división sería menos costosa porque las carreras se me ocurre que serían más próximas, la logística sería menos compleja, etc. Sin embargo y mediante el sistema de puntuación de esas carreras, habría posibilidades reales de competir por un ascenso y, al seguir manteniendo los sueldos garantizados y por tanto, a la mayor parte de la plantilla del año anterior en primera división, deportivamente no se perdería demasiado nivel.

Una cosa que sí que me parece muy difícil de llevar a cabo de todo esto y pensando en el comentario de Manuel, es que para poder mantener el tema de los salarios garantizados hacen falta estructuras sólidas, ya sea en primera división o en segunda. La gran cantidad de equipos continentales-profesionales que hay a día de hoy se vería muy reducida, teniendo que refugiarse en una teórica tercera división menos profesionalizada. Esta división de tercera categoría podría servir a modo de competición de desarrollo, para jóvenes, agentes libres que no encontraron equipo y este tipo de circunstancias. Serviría como mercado en el que los equipos de primera y segunda podrían encontrar nuevas figuras, agentes libres en busca de nuevas oportunidades, etc.

Todo esto me viene muy bien porque otra idea que quería plantear en una tercera entrega de esta serie es el tema de los equipos filiales, pero pensé que sería demasiado ambicioso obligar a los equipos a mantener dos estructuras, lo cual me parece muy arduo de cara a lo económico, pero existiendo esta tercera categoría, los equipos podrían mantener vínculos con algunas estructuras de diferentes categorías para llegar a acuerdos en plan, si sale una figura soy yo el primero en negociar o, si tienes algún corredor que no tiene hueco en tu plantilla, me lo cedes un año, etc. Son muchos los escenarios que pueden plantearse en este sentido y me pongo ya a trabajar en ello.

Manuel en su comentario opina que de llevarse a cabo un modelo más a la americana por llamarlo de alguna manera, él entiende que de seguir este ejemplo, hacerlo con todas las consecuencias. Una competición cerrada en la que equipos y deportistas tendrían garantías de continuar en el asunto.

Al respecto de esto último, se me pasó por la cabeza desarrollar este tipo de planteamiento en el ciclismo-ficción, pero creo que al cerrar la competición a, por ejemplo, 22 estructuras por poner un número, esto haría que el resto de equipos se viesen abocados a una especie de travesía del desierto sin ningún interés para ellos y, lo que es peor, para los patrocinadores, con lo que no habría inversión. Al proponer esto de los ascensos y descensos, pienso en que sí que puede haber posibilidad real de ascender y, sobre todo, que los equipos de segunda puedan competir en algunas carreras junto a los de primera, invitando de esta manera a que posibles empresas aporten patrocinios a estos equipos.

Y pienso esto por la propia idiosincrasia del ciclismo en tanto en cuanto, vive del dinero de empresas que necesitan que su nombre se vea muy expuesto. Si no participan en las mejores carreras del año, no tienen interés en aportar dinero, de ahí que sea tan importante para estos equipos de segunda categoría participar, por ejemplo, en Giro, Tour o Vuelta. Les salva el año. Mi idea inicial, el primer borrador que tenía, era en base a los ingresos televisivos y de ahí construir una idea. Pero el problema fue que al ver lo que la televisión americana paga a la NBA por comprar su producto (creo que son unos 2000 millones de dólares al año) y ver lo que las teles pagan por comprar ciclismo, comprendí que tenía que desarrollar otra idea. Hace poco escuché que el Tour, gracias a los ingresos que obtiene de las televisiones, podría repartir entre los participantes como unos 50.000 €. Y eso que es la carrera que más dinero televisivo genera con gran diferencia. De ahí que haya creado mi ciclismo-ficción en base a las empresas patrocinadoras y cuantas más haya, mejor, así que pensé que estaría bien dar oportunidades a muchos equipos para que puedan llegar a competir en las mejores pruebas del calendario.

Otra de las ideas que plantea Manuel en su comentario es que el modelo de traspasos convierte a los corredores en mera mercancía. Al menos así ocurre en la NBA en la que se dan casos extremos como estar un jugador cambiado para disputar un partido, llamarle su agente para decirle que acaba de fichar por otro equipo y que tenga que coger un avión para irse a la otra punta del país y unirse a su nueva franquicia.

En efecto, esto es algo que podría pasar, sin embargo no sería tan dramático como ocurre en la NBA porque al fin y al cabo, los ciclistas a veces establecen su base de operaciones, ponte en Girona por diferentes circunstancias, y da lo mismo que estén en el Ineos, en el UAE o en el Euskaltel-Euskadi. Al ser de alguna manera un deporte individual que se desarrolla por equipos, resulta distinto al modelo del baloncesto, que es un deporte por equipos y que tienes que tener una base de operaciones fija para todos los miembros de la organización.

Sin embargo comparto el “temor” que tiene Manuel de que los ciclistas se conviertan en mera mercancía que pasan de unos equipos a otros. De hecho el modelo de fichajes que propongo en la Parte II, con una ventana de traspasos al terminar el Giro, alienta esta posibilidad. Pero creo que esto daría más interés mediático al mundillo del ciclismo, con diferentes historias de morbo, pequeñas o grandes vendettas y asuntos parecidos.

Además, puede que los ciclistas sean los más interesados en cambiar de unos equipos a otros ya que quien gana el Tour, la París-Roubaix o la carrera que sea es el corredor. Los ciclistas puede que intentasen buscarse la vida más de lo que pueden hacerlo ahora de cara a tener un gran palmarés.

Algo que sí he pensado y que casi me parece el obstáculo más complicado de salvar es el hecho de que el ciclismo es un deporte global en el que cada estructura se asienta en un país concreto. ¿Legislativamente sería posible desarrollar un modelo común que afecte a equipos de países distintos? Seguro que ahí nos encontraríamos con un montón de problemas legales por las diferentes normativas fiscales de cada país pero al fin y al cabo todo esto que estamos planteando es ciclismo-ficción.

lunes, 20 de abril de 2020

Nuevas normas del ciclismo-ficción. Parte II. (Fichajes y límite salarial)


¡Hola a todo el mundo!

En esta segunda entrega de un mundo de ciclismo-ficción con nuevas normas para encontrar un camino distinto y mejor de cara a contar con un ciclismo más atractivo de cara a todos los actores de este mundillo, voy a intentar plantear un nuevo horizonte en cuanto a dos aspectos que, en mi opinión, darían mucho aliciente e igualarían enormemente este mundo del ciclismo. La política de fichajes y la política salarial en el ciclismo.

De antemano tengo que señalar que es algo tan amplio, complejo y complicado que, insisto, esto es una ficción con seguramente enormes fallos, aspectos que se me pasarán por alto y un largo etcétera de “iés” sin punto, pero allá vamos con el grueso de mi idea de ciclismo-ficción.

Para empezar, decir que siempre he creído que si hay modelos que funcionan, ¿qué hay de malo en intentar emularlos? Esto es aplicable a cualquier aspecto de la vida y el deporte forma parte de la misma. A mí me encanta la NBA y varios deportes de las llamadas Grandes Ligas de Estados Unidos comparten normativas. No son en todas estas ligas las mismas pero sí que muchas de esas normas son similares. Creo también que uno de los pilares fundamentales de estos deporten norteamericanos es convertirlo todo en un show fácilmente vendible como “producto” que las televisiones quieran comprar y, de esta forma, tener enormes ingresos por esta vía y repartirlos entre todos los integrantes del negocio. Esto que os presento es un resumen muy burdo pero viene siendo la base de todo el circo que tienen allí montados los USA.

Teniendo en cuenta esto, ahora voy a poner otra premisa en todo mi argumentario antes de desarrollar los asuntos a tratar. Nuestro amado deporte, el ciclismo, es sensiblemente diferente a otros muchos, incluso europeos. Se fundamenta en algo que no tiene tantísima relevancia como en otros deportes. La tradición. Las Clásicas, el Mundial, el Tour, el Giro y, en menor medida, La Vuelta, viven gracias a la mística de su pasado y al desarrollo de un relato para dejar un bonito legado por parte de las actuales figuras.

Otra peculiaridad que diferencia mucho al ciclismo del resto de deportes y, aquí ya empiezo a desarrollar un poco los asuntos, es que económicamente vive de la exposición a la que se vea sometida la marca patrocinadora de los equipos. A cuantas más y mejores carreras pueda acudir un equipo patrocinado por una marca concreta, más exposición y, por tanto, más interesada estará la marca en aportar más dinero. Digo esto para hacer una separación de la idea que tengo del modelo que a mí me gustaría instaurar en el ciclismo. El modelo NBA. Separar el ciclismo del paradigma que me interesaría imponer en él parece contraproducente pero creo que entender que no son mundos iguales ni parecidos es básico. La NBA ha creado una marca en sí misma y lo que vende no es a los Bulls o a los Lakers o a cualquier otra franquicia. Lo que pretende vender es la marca NBA.

Está claro que no puede hacerse esto en el mundo del ciclismo, pero sí que podemos empezar a crear un relato y algo muy atractivo de vender más allá de los apasionados del ciclismo. Se podría crear una historia dentro del propio deporte además de la que ya tiene de por sí, como comentaba antes, gracias a la tradición con la que cuenta. Recordad que las primeras carreras datan del S. XIX y muchas de ellas siguen disputándose.

Un aspecto de los deportes que siempre crea muchísimo interés es el tema de los fichajes. En el ciclismo, no es que pasen desapercibidos ni mucho menos pero es algo que se da en temporada invernal, a pesar de que las negociaciones se den a lo largo de todo el año, pero este ámbito del deporte pasa bastante de puntillas por todo el escenario. Bajo mi punto de vista y dentro de mi idea de ciclismo-ficción, a todo eso habría que darle más bombo y crear un relato muy atractivo de vender.

Dos serían los periodos de fichajes. Uno entre el final del Giro y el inicio del Tour (en base al calendario que lleva aplicándose los últimos años) y otro al final de temporada. De esta forma, podríamos ver a Landa empezando a correr la temporada con Movistar y, después del Giro, fichando por Bahrein-McLaren, por ejemplo. Qué duda cabe que sería muy entretenido ver cosas así, ¿no creéis?

Pero más entretenido sería si los fichajes no fuesen a golpe de talonario. Habría que intercambiar corredores. Por ejemplo, si el Movistar entiende que debería de reforzar su plantilla porque tiene poca clase media, quizás le interese vender a Soler a cambio de dos o tres buenos corredores.


Y aquí es donde empezaré a desarrollar el asunto más rimbombante de mi ciclismo-ficción y donde más aspectos copio del mundo NBA. El límite salarial.

El límite salarial en la NBA se fija a través de un tanto por ciento de los ingresos televisivos que son absolutamente bestiales. Esto es lo que no se puede copiar de la NBA porque los ingresos que tiene el ciclismo por este lado es de risa. En mi ciclismo-ficción este límite deberían de fijarlo mediante negociación la UCI, la Asociación de Equipos Profesionales y la Asociación de Ciclistas Profesionales. Aquí no sé si debería de entrar en dicha negociación los organizadores de carreras, la verdad, tengo dudas, pero como digo, en este mundo de ciclismo-ficción hay cabida para muchísimos ajustes.

Una vez fijado el límite salarial, en teoría deberían de igualarse las fuerzas de los equipos en cuanto que sería más complicado que un equipo tipo Ineos pudiera existir, siempre refiriéndonos a la plantilla que tienen. Cosa diferente es el presupuesto que cada equipo logre conseguir en base a lo que obtenga de patrocinadores, ojo. Si Movistar decide aportar al equipo de ciclismo 20 millones de euros, allá ellos, pero si el límite de esos 20 millones para salarios es de, por ejemplo, 8 millones, de ahí no podría pasar salvo algunas excepciones que luego veremos. El resto del presupuesto, esos otros 12 millones, pueden emplearlos para desde material, pasando por viajes, tecnología, etc. Eso sería otra cosa.

¿Cómo funcionaría el tema de los salarios? Habría diferentes escalas salariales con un límite salarial que no podría sobrepasarse. Estas escalas se fijarían en base a los años de profesionalismo de cada corredor. Por ejemplo:

  • 1ª Escala. Neoprofesionales y segundo año. Aquí el tope salarial sería de un 20% con respecto al límite salarial fijado por UCI, equipos y corredores.
  • 2ª Escala. Tres años siguientes al fin de la primera. Tope salarial, 25%. Esta segunda escala no sería aplicable a corredores que terminaran la primera escala salarial con más de 23 años, pasando directamente a la 3ª escala salarial.
  • 3ª Escala. Tres años siguientes al fin de la segunda o del fin de la primera pero con más de 23 años. Tope salarial, 30%.
  • 4ª Escala. Siguientes años tres finalizar la tercera escala. Tope salarial, 35%.

Una vez fijados estos límites vamos a hablar de lo que sucedería en situaciones de este ciclismo-ficción. Hay que tener en cuenta que lo que se fijan son los salarios límites por arriba. Es decir que esos topes salariales sólo los cobrarían las figuras o corredores absolutamente esenciales en los equipos y que tuviesen una gran capacidad de negociación.

Así por ejemplo, si tienes a Evenepoel, claro está que cobraría el tope salarial de la 1ª escala. El 20% con respecto al límite salarial. Dicho esto, ya no se nos podría ir la mano a la hora de otorgar topes salariales a discreción ya que de hacerlo, el resto de corredores serían de los que menos cobrasen o serían muy jóvenes, con lo que nuestro equipo dejaría de ser competitivo, o sólo podríamos optar a que esa figura brillase por encima del resto, mermando la fuerza del equipo en su conjunto.

Todo esto haría que las principales figuras del pelotón se tuviesen que repartir por todos los equipos si es que quieren llegar a un tope salarial. Eso o rebajarse el sueldo y cosas así. Habría que hacer una ingeniería salarial muy buena para tener un equipo competitivo. No valdría con ser el Ineos y ver que Carapaz es un enorme corredor y sacar la cartera y ficharlo. No.

En el caso de Carapaz lo que se tendría que haber hecho con las normas que yo establezco aquí es que, debido a que lo que se intercambian son corredores, Carapaz tendría que ser cambiado o por un corredor top del Ineos, tipo Thomas o algo así, o por más corredores con menos salario que un top, pero con mucha calidad, por ejemplo Sosa más Poels o algo así.

Como veis, se abre todo un universo de situaciones tanto deportivas como contractuales muy pero que muy entretenidas y que requerirían de pensar mucho las cosas.

Más situaciones contractuales que se darían serían debido a la duración de los contratos, porque los contratos, en esta idea mía, durarían lo que estipulan las escalas anteriormente citadas. Sólo la primera duraría 2 años. El resto de contratos se realizarían de tres en tres. Con esto hacemos que si yo ficho en mi equipo a un corredor que viene del Cofidis, por ejemplo, y está en su segundo año de la tercera escala, en esta escala en mi equipo sólo permanecería el siguiente año (completaría su estancia en dicha escala), porque la siguiente renovación sería por otros tres años y en la última escala.

¿Haría esto de los corredores una pandilla de mercenarios que al llegar al tercer año cambiarían siempre de equipo en busca de mejor contrato? No creo que esto sea muy diferente a día de hoy, pero tranquilos porque he pensado en ello también, porque aquí empiezan las excepciones al límite salarial.

En este mundo de ciclismo-ficción establezco una excepción al límite salarial para los corredores que opten por renovar su contrato con el equipo en el que están contratados. Al cambiar de escala hemos visto que el incremento del tope salarial al pasar de una a otra es del 5% pero para estos casos de renovación de contrato en el mismo equipo, ese incremento sería del 8%. Ejemplo práctico. Evenepoel está en su equipo cobrando el tope de la primera escala. Su equipo está claro que ha hecho un esfuerzo en temas de formación y de más, así que esta excepción también protege este asunto ya que si Evenepoel no renueva por su equipo y ficha por el UAE, por ejemplo, cobraría el tope de la segunda escala (un 25% del tope salarial) pero si renueva por su actual equipo pasaría a cobrar el tope de la segunda, sí, pero con la excepción por renovación, esto es, el 28%, que en términos monetarios puede que le supongan unas decenas de miles de euros. Seguramente le interese renovar.

¿Qué hay de los corredores que no renuevan por sus equipos? Se convierten en Agente Libres con capacidad para negociar con cualquier equipo y a su vez, cualquier equipo podría ficharles sin tener que “vender” a otro conjunto algunos de sus corredores. Ejemplo. Si yo quiero fichar a Carapaz mientras él tiene contrato y soy el responsable de fichajes del Ineos, mi moneda de cambio son los corredores de mi plantilla y he de negociar a ver qué le parece buen trato a Movistar. Pero si Carapaz termina contrato y no quiere renovar por Movistar por lo que sea, yo ya puedría ficharle sin ceder parte de mis corredores, aunque sí que me cargaría con otro sueldo, limitando de esta forma mi espacio salarial.

Como veis, en este universo de salarios, topes salariales, fichajes y demás pueden darse un montón de situaciones que generarían muchísimas historias que contar. Todo un mundo de relatos la mar de interesantes harían que la prensa especializada vendiera más ejemplares, algo más de espectáculo habría, algo más de morbo y, estoy seguro de ello, más igualdad, con lo que las carreras ganarían es interés. Puede que el desarrollo de todo esto nunca lo vean mis ojos, pero también pensé que nunca se daría tal circunstancia en la NBA y esto es el día a día en esa liga de baloncesto y en casi todo el deporte profesional de los USA y os aseguro que es muy entretenido.

Espero que os haya gustado esta nueva entrega de mi ciclismo-ficción y os animo a que participéis dejando comentarios que enriquezcan todo esto porque seguro que se me ha ido la mano o puede que penséis en algo interesante. Os leo.

viernes, 17 de abril de 2020

Nuevas normas del ciclismo-ficción. Parte I


¡Hola a todo el mundo!

Estos últimos días estamos viviendo un intento muy loable de reestructuración del calendario ciclista con la intención de salvar lo máximo que se pueda de la temporada y, por lo tanto y esto es lo fundamental, rescatar en la medida de lo posible la economía del ciclismo. Al fin y al cabo, todo este mundillo no deja de ser una industria que da dinero de una u otra forma y si no se disputan determinadas carreras, sobre todo las más importantes, entonces se crea un problema económico que afectaría a todos y cada uno de los integrantes de dicho mundillo.

Creo ser consciente de lo que está intentando hacer la Unión Ciclista Internacional, nuestra querida UCI, que es salvar ante todo las joyas de la corona como son Tour (ante todo y sobre todo), el mundial, las clásicas, Giro y Vuelta. Ahí es donde están, imagino, los contratos televisivos más suculentos, en donde habrá cerrados contratos mucho más complejos y complicados de solventar a la hora de las consecuencias de no celebrarse dichas carreras y un largo etcétera de temas.

Como parece evidente que lo que se está intentando es salvar al ciclismo, como vengo diciendo en los últimos días, no estaría de más repensar todo el modelo que lleva imperando la última década y media, porque precisamente este modelo es el que está acabando poco a poco con el ciclismo. Puede que si sólo ves el Tour y si tienes algo de tiempo también consumes algo de La Vuelta, te pueda parecer que el ciclismo ha experimentado una evolución a mejor, pero me temo que no es así.

Sin duda, las carreras de primera categoría, así como los equipos de la primera división, englobado todo ello en el marchamo UCI World Tour, han experimentado un gran desarrollo pero ahí está el problema. La UCI debido a las medidas que ha ido adoptando, ha dejado a su suerte al resto de categorías, tanto de carreras como de equipos, creando un ciclismo sin una base sólida, lo cual hace que un movimiento tan tectónico como el que puede darse por culpa de la crisis del Covid-19, deje al ciclismo tiritando.

Como las normas, usos y costumbres del actual ciclismo se pueden consultar en diferentes fuentes, yo lo que voy a hacer aquí es ciclismo-ficción.

Y una de las primeras cosas que se me ocurren es acabar con ese coto cerrado de equipos World Tour, un mundo aún más endogámico de lo que ya de por sí es el ciclismo profesional. Acceder a la primera división debería de ser posible gracias a tus resultados deportivos y, por tanto, caer de ese escalón también debería de ser consecuencia de una penosa temporada. Es decir, para hablar claro, ASCENSOS Y DESCENSOS. Cada carrera daría unos puntos a los equipos en función de diferentes clasificaciones, tanto a nivel individual como a nivel colectivo. Siguiendo este patrón, imagino las últimas carreras de la temporada como una suerte de sálvese quien pueda para lograr dichos puntos. ¡Qué espectáculo sería eso! TRES serían los ascensos y descensos.

Las diferentes carreras del calendario también tendrían diferentes puntos, más o menos, en función de historia, organización y un largo etcétera de condicionantes. No sólo serían consideradas carreras de primera aquellas que lleven toda una vida en el calendario, que por supuesto que también, pero si viene un patrocinador (y ahí está el gancho) con el dinero debajo del brazo, por ejemplo Nike (insisto que esto es ciclismo-ficción) y pone un dineral para hacer una pedazo de carrera al final de temporada para que ahí se decidan los ascensos y descensos, pues es evidente que habría que considerarla una carrera de primera.

Y aquí viene uno de los aspectos más espinosos de este ejercicio de ciclismo-ficción. A las carreras, ¿qué equipos acudirían? Está claro que los equipos de primera división que han hecho buena temporada el año anterior deben de tener derecho a ir a esas carreras de primera, pero también los equipos que ese mismo año, dentro de la categoría de continentales profesionales (los de segunda), lo estén haciendo bien tienen que tener alternativas de cara a poder optar al ascenso. Para poder seguir desarrollando esto habría que determinar el número de equipos que habría en la primera división de equipos.

Un buen número es 15. De estos equipos, los que quedan entre los 10 primeros acceden a las carreras de primera categoría y los 5 primeros equipos del ranking de la segunda división (continentales profesionales) del año en curso, también tienen invitación para las carreras de primera. Estos equipos no tendrían la obligación de ir porque sabemos que son más humildes y puede que por presupuesto no puedan acudir a esas carreras, pero los de primera, los diez primeros, están obligados. De haber una renuncia por este motivo, la plaza se cubriría con otro equipo por invitación de la organización de la carrera que toque.

De este modo ya tenemos 15 equipos en las carreras de primera categoría. Si ponemos un número de 22 equipos por cada una de estas carreras nos faltarían 7 plazas para completar cada carrera de primera. Y estas plazas se cubrirían a través de invitación directa de cada carrera. De esta manera los pelotones de cada prueba serían mucho más variados que los que hay ahora, para lo bueno y para lo malo, ojo. En este ejercicio de ciclismo-ficción no todo tiene por qué ser bueno. Imagino que si yo fuese un organizador de una carrera de primera, de esta manera estaría sometido a muchas presiones para invitar a tal o cual equipo para el tema de los ascensos y descensos, pero así es la vida, maldita sea. No siempre es de colores y algodón de azúcar.

He de recordar que también habría un calendario de carreras de segunda división, por supuesto, y no se daría la mitad de puntos que en las carreras de primera. Menos, claro que sí, pero no la mitad. Un 75% estaría bien, fomentando así el hecho de que prolifere este calendario de segunda también. Aquí ya me pierdo en cuanto a la ordenación de los participantes, la verdad, porque si sigo tirando de esta ficción ciclista no tengo final, la verdad. Además, en mi imaginación también hay un calendario de carreras de tercera en las que se darían también puntos, en este caso, el 50%. Por ejemplo, si ganas una clasificación de equipos de una carrera de 1ª, serían 1000 puntos, la de 2ª te daría 750 puntos y la de 3ª te daría 500 puntos.


Mi intención en esta entrada era desarrollar los primeros pasos de todo un universo de ciclismo-ficción, incluyendo asuntos presupuestarios y de más, pero es todo tan amplio que no me da con sólo una, así que esto se va a convertir en una serie.

Pero lo que sí que os voy a ir adelantando es que en este universo ficticio habría fichajes a mitad de temporada. Por supuesto que sí. Qué cantidad de artículos, podcast, programas de televisión, programas de radio y comentarios en las grupetas de todo el mundo habría gracias a los dimes y diretes de los fichajes. El culebrón del fichaje de tal o cual estrella. ¿Os lo imagináis? Se me hace la boca agua, no os digo más.

Pero como os digo, esto junto con otro montón de ideas lo voy a dejar para la siguiente entrega de esta serie.

jueves, 16 de abril de 2020

Ciclismo. Audiencias. Dinero.


¡Hola a todo el mundo!

Hoy tenía apuntados en la libreta un par de asuntos sobre los que hablar. Uno era el tema del retoque del calendario de competición por parte de la UCI, la nueva ubicación del Tour de Francia y su preponderancia sobre las demás carreras.

Se están escribiendo ríos de tinta a este respecto mucho más sesudos que lo que pueda hacer yo aunque tengo una opinión bastante formada acerca de los condicionantes de todo este asunto que, en mi opinión se resumen en una palabra. Dinero. Como eso es lo que mueve a las empresas que, al fin y al cabo, son las que organizan carreras, las que emiten la competición y las que pagan a los ciclistas, pues eso es lo que impera en realidad y como el Tour es lo que más dinero genera, eso es lo primero que se quiere salvar y sacar adelante sea como sea.

Sin embargo, no voy a seguir comentando este asunto porque todo, desde las fechas que han propuesto, pasando por el mero hecho de que se vaya a celebrar nada, es muy volátil y, sin ir más lejos, hoy por la mañana se ha filtrado que La Vuelta va a tener 18 días de competición y el Giro 14 o algo así, porque estoy hablando de memoria, así que como está todo cogido con pinzas, lo mejor es esperar acontecimientos.

El otro asunto que tenía apuntado en la libreta para su desarrollo es algo que es más sólido en cuanto a la certidumbre. Audiencias televisivas.

Y es que como ya he comentado por aquí estos días, la tele pública, a través de su canal Teledeporte, está emitiendo etapas de hace años en las que determinadas figuras gloriosas del ciclismo patrio triunfaron de una u otra manera. Los Perico, Induráin, Gorospe, Cubido, Pino, etc están dándonos de nuevo tardes de alegría y gloria.

Es evidente que estas emisiones van a interesar muchísimo a los miembros de la tribu ciclista como soy yo, aunque tengo que decir que lamentablemente no interesan a todos los que dicen ser aficionados al ciclismo, en especial a los recién llegados, que lo sé de buena tinta. Sólo por entender de dónde venimos para valorar en dónde estamos ya valdría la pena como ejercicio puramente educativo, pero eso es otro cantar.

Estas etapas de ciclismo pasado, según he comprobado analizando las audiencias de Teledeporte, parece que están interesando más de lo que podríamos o, mejor dicho, podrían esperar, porque yo siempre he tenido la convicción de que el ciclismo es un deporte que en España interesa mucho. Los datos de audiencia, sacados de la web ecoteuve.es, son los siguientes:

  1. Martes, 7: 144.000 espectadores (líder ese día)
  2. Miércoles, 8: 94.000 espectadores (líder ese día)
  3. Jueves, 9: 108.0000 espectadores (líder ese día)
  4. Viernes, 10: 104.000 espectadores (2º ese día)
  5. Sábado, 11: 113.000 espectadores (2º ese día)
  6. Domingo, 12: 146.000 espectadores (líder ese día)
  7. Lunes, 13: 137.000 espectadores (líder ese día)
  8. Martes, 14: 106.000 espectadores (líder ese día)

Estos datos de audiencia son bastante más fiables que elucubrar acerca de futuras fechas en las que situar tal o cual carrera. De esto sí podemos hablar alto y claro y hacer un pequeño análisis porque teniendo en cuenta que esas etapas en esos días, compartían parrilla televisiva con partidos de fútbol, de baloncesto, de tenis, campeonatos del mundo de atletismo, gimnasia y un largo etcétera de acontecimientos deportivos tan históricos o más que las etapas de ciclismo de las que hablamos, podríamos afirmar sin miedo a equivocarnos que el ciclismo es un producto televisivo que interesa.


Y esto es importante decirlo porque de cara a los patrocinadores esto es un dato a tener muy en cuenta porque siempre he creído que la visibilidad que éstos tienen gracias al ciclismo es mayor que en otros deportes. Sin ir más lejos, el nombre de los equipos son, desde el albor de los tiempos, el nombre de la principal empresa patrocinadora de tal o cual estructura. Abarca Sport es la estructura, pero a no ser que estés metido en este mundillo puede que no sepas que nos estamos refiriendo a Reynolds, Banesto, Illes Balears, Caisse d'Espagne o Movistar. Siempre se ha conocido a la estructura de Abarca Sport por el nombre del patrocinador principal.

Según tengo entendido, el pastel del dinero que las televisiones pagan por emitir las carreras de ciclismo no llega a los equipos como así pasa en la mayor parte de los deportes como el fútbol (en Inglaterra es tremendo el dinero que los clubes reciben por este lado) o en la NBA (el entramado económico y financiero en este mundo da para escribir un libro). Si tenemos en cuenta el interés televisivo que suscita el ciclismo, que evidentemente no tiene las audiencias de un Madrid-Barcelona de fútbol, ¿cómo es posible que parte de ese pastel no se democratice en favor de todos los miembros del circo ciclista? Ahí pasa algo sobre lo que no estoy preparado para hablar porque no conozco todos los aspectos pero una cosa que sí puedo decir es que de repartirse de forma más equitativa los dineros que genera el ciclismo, el espectáculo sería mejor, los ciclistas cobrarían salarios más elevados, habría más audiencias, se organizarían más carreras, las teles pagarían más, los patrocinadores aportarían más también y un largo etcétera de circunstancias que conforman una pescadilla que se muerde la cola que en todos los deportes existe pero que en el ciclismo parece que en algún punto, uno de los eslabones no cumple con su cometido.

Sería interesante analizar todo esto ahora que tenemos tiempo para pensar y repensar las cosas ya que no hay otra cosa mejor que hacer porque situar las carreras en una u otra fecha sin tener ni idea de cómo va a evolucionar la pandemia es del todo ilusorio, más teniendo en cuenta que estos asuntos no dependen ni de la UCI, ni de la empresa que organiza el Tour. Si dentro de quince días, el gobierno de turno dice que no se pueden organizar acontecimientos deportivos hasta 2021, todo tu castillo de naipes se derrumba.

Así que lo mejor sería que los estamentos que conforman el ciclismo se dedicaran a lo que realmente depende de ellos y analizar cómo se está organizando su deporte, cómo se financia y, sobre todo, estudiar cómo puede mejorarse todo lo concerniente el ciclismo. Sería bueno y sería necesario porque hay muchísimas cosas por mejorar. Deberían de hacer lo que estamos haciendo todo sen casa. Limpiezas generales y recolocar y reorganizar los muebles de casa.

miércoles, 8 de abril de 2020

Aquellos maravillosos descerebrados y hombres de fe.


¡Hola a todo el mundo!

La verdad es que no es por ser pesado con estos temas del pasado, pero entre que en la tele no hacen más que reponer este ciclismo de los '80 y '90, que no tengo anécdotas de mis salidas en bicicleta por motivos obvios y que, además, aquella época me evoca recuerdos maravillosos, pues es que se me van los dedos solos a escribir acerca de esas cosillas.

Para reafirmarme en esta temática es que resulta que hoy he escuchado una entrevista que le han hecho los chicos de A La Cola Del Pelotón al enorme, mítico e irrepetible Claudio Chiapucci. La entrevista estuvo muy bien, en donde se habló de la época del Diablo, repasando alguna mítica etapa en la que participó, haciendo hincapié en la que se coronó en Sestriere en el Tour del '92, donde atacó a falta de más de 200 kms a meta. También comentaba la imposibilidad de que ese tipo de cosas sucedieran a día de hoy, pero fundamentalmente porque nadie lo intenta, no porque no sea posible.

Chiapucci e Induráin. Fotografía del Diario Marca.

Y aquí viene la intrahistoria de cómo pensé en escribir esta entrada, para que veáis un poco mi manera de trabajar estos temas, que sólo puede definirse de caótica. Resulta que la entrevista la escuché mientras hacía rodillo. Entre el esfuerzo, los litros de sudor que genero mientras lo hago y el movimiento del pedaleo en sí, Chiapucci comentó algo que me dio la idea para la entrada. Y como tengo la cabeza a pájaros y, además, desde ese momento hasta que me pusiese a escribir pasaría un tiempo, me vi obligado a anotar el pensamiento pero no quería bajarme del rodillo. Vi un post-it a lo que yo consideraba una distancia alcanzable sin bajarme del potro de tortura y junto a ello un lapicero, así que imaginaos el circo hasta que alcancé el papelito porque la distancia no era ni fácil, ni tan próxima como yo pensaba en un principio. En fin. Un desastre, pero logré hacer la anotación.

Retomando el pulso de la entrada, lo que dijo Chiapucci en varias ocasiones fue que en según qué etapas o carreras, etc, señalaba que...”yo me encontraba bien”. Y esta expresión también se le puede escuchar a Perico y podríamos decir que a todos los ciclistas de toda época, y ahí es donde me surgió el tema porque cuán diferente significado tiene habérselo escuchado a Chiapucci y a Delgado con respecto a, por ejemplo, Contador se me viene a la cabeza.

Y se me viene a la cabeza el campeón de Pinto porque en sus últimos años de competición, más destinados a dejar un legado que a ganar generales (esta es mi opinión y que, por cierto, me parece una gran decisión) en pretemporada y siempre que podía, insistía en decir ese...”yo me encuentro bien”. Pero el tema es que esa frase que sintácticamente es igual a la que comentaba Chiapucci con su sujeto, verbo y predicado, no obstante tiene significados y, podríamos decir que un espíritu absolutamente diferentes.

Cuando Alberto Contador hablaba de encontrarse bien lo decía en base a que si vatios/kilo, pulsaciones, que si mediciones de lactato y toda una serie de datos que le hacían afirmar categóricamente que, en efecto, se encontraba bien.

No obstante, los ciclistas más pretéritos, cuando afirmaban encontrarse bien lo decían más a ciegas. Era todo un acto de fe. Es evidente que si te encuentras fatal, a no ser que quieras tirarte un farol, no vas a decir que te encuentras bien, pero todo era en base a sensaciones. A veces pasaba lo que pasaba al día siguiente, claro. Esas pájaras de perder media hora ya casi no se ven.

Estos últimos días por aquí se ha hablado de las diferencias que existen en el ciclismo actual con respecto al del pasado pero refiriéndome a la tecnología, desarrollos, pinganillo y todo eso, pero es interesante también analizar el asunto mirando a los ciclistas en sí, a ese carácter indómito que tenían, esa actitud kamikaze, ese saber leer las carreras, los momentos y a sus propios rivales. Desde luego todas estas cosas no te las dan ni los potenciómetros, ni los pinganillos. Ojalá alguna vez los ciclistas actuales nos puedan demostrar si son igual de atrevidos, valientes, combativos y, por qué no decirlo, maravillosamente descerebrados como sus antecesores.

martes, 7 de abril de 2020

Estrellas enormes...y efímeras.


¡Hola a todo el mundo!

No me cansaré de agradecerle a la tele pública el hecho de que esté reponiendo tantas y tantas etapas míticas del pasado ciclista. No en vano, la videoteca de RTVE seguramente sea de las más espectaculares del mundo, no me cabe la menor duda de ello. Seguramente le esté dando buen rendimiento en cuanto a televidentes porque día tras día insisten en ello y en las redes lo anuncian a bombo y platillo.

Ayer, mientras comentaba con un amigo la subida de Lagos de Covadonga de La Vuelta a España del '92, etapa que ganó Perico Delgado, hablábamos de que precisamente el campeón segoviano fue de los últimos de su generación en mantenerse en la cresta de la ola, ya que incluso llegó a hacer podio en La Vuelta del '94, año en el que acabó por retirarse de la competición.

Hoy están emitiendo una etapa del Tour del año '93 y pensando en eso de ciclistas de determinadas generaciones, esos primeros años '90 la verdad es que vieron nacer y morir a unos cuanto ciclistas de manera muy rápida.

Por ejemplo, pienso en nombres como Chiapucci que si bien dio guerra desde el año 1990, a partir del año '94, nunca más hizo algo reseñable, salvo un 5º puesto en el Giro. Podríamos decir que 5 años de brillo intenso para esta estrella.

Otro nombre importante de la época fue Gianni Bugno, al que podríamos llamar la eterna alternativa que nunca llegó a ser, porque, en efecto, ganó un Giro, el del '90, y un par de mundiales, '91 y '92, pero viendo los fríos resultados, yo le daría 3 años de brillo intenso en el ciclismo. Años 1990, '91 y '92. Después de eso prácticamente desapareció.

De izq. a dcha., Bugno, Induráin, Chiapucci en el Tour '91.
Fotografía del Diario As.

El ciclista que siempre me llamó la atención por muchas cosas como su mala uva, su estilo inconfundible, además de sus gafas de gentleman fue Fignon. Y es que circunscribiéndome al tema sobre el que estoy escribiendo, creo que fue el ciclista de aquella época que más prolongó su brillo. Sería de una generación anterior a los ciclistas antes citados, probablemente sería más de la época de P. Delgado y toda esa gente, pero sí que se podría definir al bravo corredor francés como una estrella de largo recorrido porque desde que ganó su primer Tour en el '83, hasta el año de su retirada en el '93, más o menos siempre se dejó ver. Yo le doy de brillo diez años, más o menos. Además tuvo que convivir con Hinault, lo cual es de todo menos fácil.

Probablemente el mayor agujero negro que acabó con las carreras de todas esas estrellas efímeras tiene nombre y apellidos, porque de no ser por el ENORME Miguel Induráin, ¿cuántas grandes vueltas se hubiesen repartido Bugno y Chiapucci? Incluso Rominger, que fue más astuto y se cubrió de laureles en La Vuelta, yo creo que hubiera ganado algún Tour. Además siempre me cayó muy bien este Suizo de Candás, Principado de Asturias.

Aquellos maravillosos años '80 y '90 nos dieron estrellas tan enormes y mediáticas como efímeras pero sin ellos los campeones que surgieron no hubiesen sido igual de enormes. Para esas figuras, el pelotón era lo mismo que una jungla llena de peligros. Los mayores beneficiados, sin duda, los aficionados. ¡Ah! Y los archivos de RTVE para reprogramar durante el confinamiento.

jueves, 17 de octubre de 2019

A ver si tenemos suerte algún día.


¡Hola a todo el mundo!

Pues ya ha llegado el tiempo digamos regulero, al menos de momento. A falta de que empiece a helar, caiga nieve de manera seria en las montañas, las primeras escaramuzas invernales ya se han producido, que esto es León, podríamos decir que la temporada otoño-invierno de la bicicleta ya ha empezado. Estoy seguro de que aún llegará algún día potable, pero haceros a la idea de que los días interminables de sol y bici van a tener que esperar al año que viene.

También tiene su encanto este clima, las cosas como son y, además, los grandes días del verano que viene en los que subimos puertos como verdaderos demonios se preparan en invierno, que no se os olvide.

También podemos pensar en otras cosas del ciclismo. En mi caso, son muchas las cosas que se me están pasando por la cabeza, que van desde cambiar la longitud de la potencia y ponerla de 80 milímetros e incluso la longitud de bielas y ponerlas de 172’5, pero esto no dejan de ser mis pequeñas idas de olla.

Algo que me parece interesante y que también me ronda por la sesera es un tema muy recurrente siempre que termina la temporada profesional. Como una de las últimas citas del año es el mundial de ciclismo, prueba en la que no está permitido el uso del pinganillo, siempre sale a debate que si está bien el uso de éste o no.

Es un debate en el que siempre se pone el acento en que su uso está muy bien de cara a la seguridad, como intentando desactivar a los que como yo creemos que el pinganillo está acabando con la emoción en el ciclismo. ¡Uy!, vaya. Ya se me escapó decir que creo que el pinganillo es una castaña. Pero lo creo desde hace más de diez años, ¡maldita sea!

La manera que tiene de anestesiar las carreras es tal que la prueba de que su uso no mola la tenemos cada año en el mundial. Carreras locas, ciclistas que no saben muy bien qué hacer, dudas en los pelotones, falta de referencias exactas. ¡Es una delicia ver esas carreras absolutamente descontroladas!

El pinganillo como herramienta para informar a los ciclistas acerca de temas de seguridad creo que sería bueno, es más, me parece lo lógico, pero de ahí a que desde un coche en el que está viendo el director la carrera por TV, sabiendo cómo vienen por detrás, cómo están por delante, etc, me parece una adulteración de la competición absoluta.

Por ejemplo, y mira que yo no soy futbolero, sería como informar por un pinganillo a un extremo, de que el lateral de su banda está cansadísimo, cojeando y fuera de posición, para aprovechar esta situación, por ejemplo. Otro caso paradigmático se dio en la Fórmula 1 cuando se prohibieron las estrategias de equipo por radio en aras del espectáculo. Si ya lo hicieron en los coches, ¿por qué no hacerlo en las bicis?

¿Os imagináis una etapa, ya no de alta montaña, si no de media, con pequeños grupitos dispersos a lo largo del recorrido, porque un grupo de valientes ciclistas han querido dinamitar la carrera, todo esto hablado en medio del pelotón, sin intervenir directores, y con un líder sin saber qué hacer porque, además de dar pedales tiene que dedicarse a hacer cálculos y pensar a ver cuál es la mejor estrategia? Sería un espectáculo que no se ve en profesionales desde hace décadas. Por no hablar de una etapa llana con abanicos, como la de Guadalajara de este año en La Vuelta. Que el resultado hubiese sido diferente sin pinganillo creo que es evidente (puede que incluso nunca hubiesen intentado hacer el indio los buenos chicos del Movistar o que lo hubiesen hecho hasta las últimas consecuencias, quién sabe)

Todo lo que sea que el ciclismo gane en espectacularidad creo que debe de ser algo a tener en cuenta y sólo espero que algún día, los profesionales vuelvan a salir a competir sin instrucciones desde el coche y sin potenciómetro.  A ver si hay suerte.

Y yo, mientras tanto, voy a seguir haciendo mis cábalas a ver si con la potencia de 80 y las bielas de 172’5 salgo ganando. Voy a preguntarle al director por el pinganillo….ah, no, que no tengo…que la decisión la tengo que tomar yo…vaya…

miércoles, 17 de octubre de 2018

Ciclismo con pasión, que es como vale la pena.


¡Hola a todo el mundo!

Mientras escribo esta entrada hay dos personajes que se encuentran inmersos en un viaje que estoy siguiendo con gran atención. La envidia me corroe y las ganas de ir con ellos son terribles, aunque dudo que pudiese seguir su ritmo. Son dos ciclistas profesionales. Thomas De Gendt y Tim Wellens.

Resulta que les pareció una idea estupenda, según terminasen la temporada 2018 en el último monumento del año, el Giro de Lombardía, regresar a sus casas, situadas en Bélgica, de la mejor manera que saben. Pedaleando. Así que pertrechados con dos bicicletas del equipo, el Lotto-Soudal, y unas alforjas, están atravesando Europa desde la localidad italiana de Como hasta Gante. Ahí es nada.

Y es que cada vez que veo las fotos que van colgando de su viaje, me muero de la envidia, sí señor. Pero lo que más me gusta de todo es ver cómo dos ciclistas profesionales sienten verdadero amor por el ciclismo. Y es genial, porque eso hace que me sienta un poco más cerca de estos dos fenómenos. La razón es que yo siento amor por esto del ciclismo al igual que ellos.

Va más allá de un deporte. Es un modo de vida. Una manera de actuar ante situaciones de la vida más cotidiana. Por eso me apasiona, ya no sólo el ciclismo o salir en bici siempre que puedo. También me apasiona el CLUB CICLISTA ASFALTO LEÓN porque por encima de todo, lo que sentimos es amor a este modo de vida.

Hay varios compañeros que no pueden salir a entrenar porque sus situaciones personales han cambiado y de más. El tiempo es el que es y hay otras situaciones que mandan, sin embargo, se sienten ciclistas y los demás así les vemos. Como una suerte de ciclistas latentes. No hay más que oírles hablar.

Nos hemos reunido un grupo de personas, a cada cual más particular, que sentimos esto de la bici como algo muy arraigado en nuestro interior. Algunos desde hace más años, otros desde hace menos, pero todos sentimos pasión por este oficio.

Y creo que esa es la clave de que sigamos unidos después de cuatro años ya. No somos los que más rápido vamos. No somos los que más días salimos. No somos los que más kilómetros hacemos. Nos cuesta reunirnos para poder hacer una ruta. Pero seguimos juntos porque nos apasiona lo que hacemos.

Tomarse esto de la bicicleta como un simple deporte creo que es un error, porque corres el riesgo de que te acabe cansando. Tomarlo como quien va al gimnasio o algo así, no hace del ciclismo algo especial y la bicicleta lo es y mucho.

Así que si os encontráis estos días por las RR.SS. con fotos de “La Fuga Final”, como De Gendt y Wellens han llamado a su aventura, preguntaros si amáis tanto la bici como éstos dos fueras de serie. La vida necesita pasión para que merezca la pena.

lunes, 8 de octubre de 2018

Los útiles del ciclismo profesional.

¡Hola a todo el mundo!

No suelo hablar de ciclismo profesional, la verdad. En principio porque me parece algo muy complejo sobre lo que voy a aportar poco o más bien nada, pero sí que me gusta un montón, como os podréis imaginar. Siempre que echan carreras por televisión, ahí estoy yo con los ojos abiertos como platos, pendiente de todo. Estrategias, bicis, mis corredores favoritos y de más.

El ciclismo lo entiendo como algo que me emociona y normalmente me fijo en los corredores que, precisamente, me emocionan. Mis primeros recuerdos de uno de estos capos fue Perico Delgado. Luego, casi sin darnos tregua a los aficionados, surgió Induráin.

Hay dos ciclistas que especialmente me han llegado al alma. Uno es Gino Bartali y la historia que le acompaña, que si no conocéis os invito a que indaguéis en ello. Para resumiros un poco, colaboró en salvar la vida de cientos de judíos italianos durante la Segunda Guerra Mundial. Además, lo que me gusta de él también es que representa junto con otros campeones, la época del ciclismo prehistórico, por llamarlo de alguna manera. Me gusta tanto Bartali, que hace unos años me lo tatué en el brazo. Así soy yo. Por supuesto, nunca vi carreras suyas pero sí que me he interesado por “su obra”.

Y a quien me voy a tatuar más pronto que tarde, suelo esperar a estas fechas en las que el sol no me va a quemar (y este es el consejo que os doy hoy para los que os queráis iniciar en el mundo del tatuaje) es al irrepetible y único Marco Pantani.

Ningún ciclista me ha hecho levantar con tanta pasión de mi asiento para gritar como un loco como “el Pirata”. Sus ataques, su épica, su pasión. Qué buenos momentos me ha hecho pasar. Siempre lo llevaré dentro de mí.

Alberto Contador también me ha hecho emocionar un montón. Además, por casualidades de la vida, coincidí en un curso de Director Deportivo con su entorno más cercano y me parece una gente maja, con lo que siempre que Contador atacaba yo atacaba con él desde casa.

Sin embargo, los ciclistas que más me gustan no suelen ser objeto de tanta atención mediática como los ejemplos anteriores. Su trabajo suele ser oscuro, poco llamativo y no muy valorado para los ojos poco entrenados en esto de ver carreras. Hablo de los gregarios. Un segundo….Hablo de LOS GREGARIOS. Así en mayúsculas que se lo merecen más que de sobra.

Por ejemplo, yo soy de esas personas que en una etapa de la primera semana del Tour, de más de doscientos kilómetros y llana como una sartén, no se duerme. Más allá de esperar con ganas la llegada al sprint, que también, me alucina ver a los gregarios hacer su trabajo. Es impresionante, o al menos a mí me lo parece, ver cómo entre, por ejemplo, tres ciclistas, llevan el ritmo de todo un pelotón a más de 45 km/h de media durante más de cuatro horas. Sencillamente me parece de verdaderos héroes.

Otro ejemplo del curro de un gregario es el típico hombre de confianza del líder y que le acompaña a lo largo de toda la temporada, en todas las carreras que corre el jefe de filas. Le protege del viento, de los baches, de los manillares de los adversarios, la da comida, le da bebida, es el último relevo antes del gran momento de la carrera. Son muchísimas cosas las que tienen que hacer estos súper gregarios.

Me gustan tanto los gregarios que si yo me convirtiese en ciclista profesional, hecho que sería un milagro y digno de admiración por el mundo entero ya que me pilla un poco mayor, a mí me gustaría ser un gregario. Creo que sentirse útil es una de las mejores sensaciones que hay y los gregarios, por encima de todo, son útiles para el ciclismo porque, de no existir ellos, ¿ qué sería de mi deporte favorito?

Peio Ruiz Cabestany, Jesús Hernández, Markel Irizar, Roberto Conti, El Penkas, Luke Rowe, Imanol Erviti. Son sólo siete ejemplos de hombres de equipo con diferentes funciones pero sin las que los resultados de los grandes campeones a los que han ayudado, no serían ni mucho menos los mismos.

Así que la próxima vez que pongáis la tele y haya una “aburrida” etapa llana, si sabéis mirar, puede que os entretengáis muchísimo más de lo que os cabría esperar. Sólo hay que saber a dónde mirar.

viernes, 5 de octubre de 2018

"¡Somos ciclistas, coño!"


¡Hola a todo el mundo!

Iba yo hoy pensando en la eterna discusión de a ver qué es el cicloturismo. No sé, chorradas que voy pensando mientras ando en bici. Como ahora también existe el término “ciclodeportivo”, pues es que se nos van complicando los temas, amigas y amigos.

Lo cierto es que este último término me parece bastante enriquecedor porque en el pasado, daba la sensación de que o competías o te dedicabas a cicloturistear. Y me parece todo un poco radical, la verdad, porque si ponemos el ejemplo de Alberto Contador que ya no compite, entonces, ¿deberíamos de hablar de él como de un cicloturista más? Pues es que resulta que el otro día leí que había batido el récord en la subida a La Bola del Mundo y esas cosas, muy cicloturistas, en plan ir de tranqui, pues no es.

A mí me parece todo bien. Si quieres ir a pararte y sacar fotos y ver sitios molones, me parece igual de bien que si sales a darte caña en un puerto. Lo importante es respetar a los demás, creo yo. Ni una cosa es mejor ni la contraria es peor. Sencillamente son cosas distintas.

Sin embargo, en una de mis divagaciones matutinas a lomos de La Americana, pensé que en realidad, lo que nos define a todos, practiquemos lo que practiquemos, es que somos ciclistas. Da igual que salgamos a 15 que salgamos a 40. Al final, todos tenemos cosas en común, vayamos a participar en La Vuelta a España o vayamos a dar una vuelta de tranqui al lado de casa.

O, ¿qué os pensáis? ¿Que Valverde no toma el café con los colegas en medio de una ruta? ¿O que Markel Irizar no se hace las mismas putaditas con la grupeta que las que puedo hacer yo?

Es evidente que hay muchas diferencias, pero creo sinceramente que hay más cosas en común de las que podemos pensar. Ahora que estoy introduciendo en esto del ciclismo a mi señora, y se le da bastante bien, por cierto, siempre le digo en plan de broma: “¡Que somos ciclistas, coño!” Esto se lo espeto cuando tenemos que superar algún pequeño reto que nos supone un esfuerzo. Y es que a pesar de la comedia que monto siempre que se lo digo, en realidad lo pienso de verdad.

Y es que todos los que practicamos ciclismo, cicloturismo, ciclodeporte o cicloloquetedélagana, al final somos ciclistas y tenemos unos valores comunes que nos representan y que no debemos de perder, así como también os digo que debemos de transferírselos a los recién llegados a este mundillo.

Pienso en el compañerismo. Pienso en la superación personal. Pienso en no rendirse fácilmente. En la tenacidad. En saber dominar la sensación de sufrimiento. Creo que son cosas que nos definen a todos, te llames Dani, te llames Alejandro Valverde, te llames Perico el de los Palotes o te llames Perico Delgado.

Así que cuando vuelvas a subirte en tu bici, que no se te olvide jamás que somos ciclistas y que compartimos oficio. Y de paso, que no se te olvide saludar, coño.

domingo, 7 de abril de 2013

Un abrazo Miguel. Hoy es nuestra carrera.

¡Hola a todo el mundo!

He estado muy callado últimamente, lo sé. Os pido disculpas, de verdad, pero no he tenido tiempo ninguno. Me he convertido en emprendedor y ahora tengo menos horas disponibles, pero la semana que viene ya podré hacer kilómetros, os lo garantizo. Me reencontraré con la temible Grupeta Cicloturista León y me darán "pal pelo", porque están como toros. Pero en fin, es lo que toca.

Puede que os preguntéis, "¿por qué ha decidido el Dani romper su silencio precisamente hoy?" Pues son dos los motivos que, a su vez, confluyen en uno. 

El primero de ellos es una desgraciada noticia. Puede que ahora veamos tan normal que un españolito se suba a una bicicleta y pueda competir casi contra cualquiera en cualquier terreno e incluso en un rápido spring o en una clásica, como por ejemplo Freire o Flecha. Pero en los 60 éste tipo de empresas eran impensables del todo...menos para un señor que os presento ahora mismo...


Este hombre de cabeza despejada se llamaba Miguel Poblet y fue el primer español que competía con los mejores en las clásicas y en quitarse el miedo y meter codos a los inmensos belgas en las llegadas al spring. Además de eso, fue el primer español en enfundarse el maillot amarillo del Tour de Francia. Casi nada por aquel entonces, ¿sabes?  El bueno de Miguel falleció este sábado día 6 de abril a los 85 años.

Dado que yo tengo predilección por los rodadores, disfruto de las etapas llanas y las clásicas de primavera para mí son lo más grande del ciclismo, no podía dejar pasar la oportunidad de hacer mi pequeño homenaje a este pura sangre. Así que Miguel, allá donde estés, un abrazo muy gordo y otro para tu familia.

Y la segunda razón por la que he escogido el día de hoy para romper mi silencio es que se celebra mi carrera favorita y, estoy seguro, la de Miguel Poblet. La Paris-Roubaix.

Puede que me pase de intenso y peque de forofo rodador, pero esta carrera es como la vida misma. Cada metro es una lucha contra los demás, contra los elementos y contra uno mismo. Y cuando más hundido te sientes y más lleno de barro estás, sales del pavé y empiezas de cero una vez más. Llevo un año con ganas de ver este carrerón y espero poder verlo mañana. Si no lo habéis visto nunca, os lo recomiendo encarecidamente. Lo emitirá Teledeporte, así que este año ha habido suerte.

De momento nada más, pero espero poder sacar algo de tiempo y volver a contaros mis cositas. ¡¡Nos vemos amig@s!!

jueves, 20 de diciembre de 2012

Carta para Pedro Delgado.

¡Hola a todo el mundo y hoy de manera especial al más grande entre los grandes! Perico Delgado.

Ayer vi un vídeo en el que renunciabas a un, en teoría, importante cargo que ostentabas dentro del organigrama de la Dirección General de Tráfico. Tu misión era representar a los colectivos ciclistas en pro de la seguridad vial de los mismos.

Tengo que contarte una cosa. Nada más escuchar tus palabras captaste mi atención porque, como no podía ser de otra manera, diste en el clavo, dada tu experiencia, de la misma manera que atinaste aquel día en Luz Ardiden. El tema ciclista está sobre-legislado.

Y es que en cuanto vas a Francia a emular tus hazañas por los Pirineos, de entrada sorprende algo. No es obligatorio el casco. Lo cierto es que yo, a diferencia tuyo, soy muy pro-casco sea o no obligatorio su uso. Pero el caso es que allí no está legislado este tema y puedes pensar: "¡Pardiez! Aquí, los compañeros ciclistas caerán como conejos". Pero lo cierto es que no.

Como bien sabrás Pedro, España lidera las estadísticas en siniestralidad vial con ciclistas implicados. Duros datos que el otro día pudimos poner cara con la trágica pérdida de Iñaki Lejarreta al ser arrollado por un conductor que, por cierto, dio positivo en estupefacientes.

Por otro lado y no conozco el dato, pero no creo que me equivoque si digo que estaremos en el top 5 en emisiones contaminantes dentro de la UE. A todo político que se precie, se le llena la boca al hablar en campaña de reducir las emisiones y bla bla bla. Y con esto enlazo otro de los puntos con los que más captaste mi atención. Las posibilidades de la bicicleta como freno a estas emisiones.

A nadie parece importarle el planeta en estos duros tiempos de crisis. Bueno, a decir verdad, a Los Mayas sí que les importa, pero de manera muy negativa, ya que estamos al borde del apocalipsis según ellos. Pero obviando esto y dándolo por falso, ¿por qué no se fomenta el uso de la bicicleta para reducir dichas emisiones?

Como bien señalas, al legislar machaconamente en torno al uso y costumbres de la bicicleta, lo que parece que se hace es dificultar su utilización, cuando debería de fomentarse. Cuando los carriles bici deberían de estar pavimentados de oro para facilitar su uso. En lugar de eso, se legisla a ritmo de real-decreto donde se señala que tenemos que hacer esto y lo otro.

La verdad es que el cumplimiento de las normas referentes a la bici se hace con mano de hierro por parte de las autoridades ya que conozco muchos casos  de compañeros que han sido parados por uno u otro motivo. En algunas ocasiones de manera justa y en otras de manera rocambolesca. Conozco un caso Pedro, en el que un Guardia Civil paró a una grupeta por rodar de 2 en 2. Puro conocimiento de la normativa. Increíble. E incluso, querido Pedro, en León, que es de donde soy yo, se ha tratado de prohibir (como lo oyes) el uso de la bicicleta por el centro peatonal.

Pero como apuntas de manera acertadísima, no conozco ningún caso de conductor parado por no respetar la distancia de seguridad de 1'5 metros entre ciclista y vehículo. ¿Por qué ocurre esto Pedro? Yo no doy crédito. Siempre que salgo a entrenar, mínimo 3 coches me pasan demasiado cerca. MÍNIMO. Están jugando con mi vida. Sin embargo, en la sociedad impera le creencia de que nos saltamos semáforos, estamos todo el rato en el carril izquierdo haciendo fechorías y cualquier día escucharemos que un ciclista mató a Kennedy. ¿Qué se está haciendo mal?

Te pregunto a ti que has estado dentro de grupos de trabajo más o menos denostados como el GT-44. ¿En qué punto de la cadena, todo el trabajo y las buenas ideas, que seguro que han surgido, se van de cabeza a la papelera?

Me gustaría que me pudieses hacer comprender por qué en la DGT sólo actúan cuando el número de víctimas es escandaloso. Se empezó a actuar de manera activa con los accidentes de tráfico cuando éste infame número era insoportable. ¿Tiene que pasar lo mismo con el tema de las bicicletas? ¿Hay que acabar con los pozos de petroleo para fomentar el uso de la bici como medio de transporte? ¿Tiene que haber 10 ciclistas muertos cada día para que la Guardia Civil actúe contra los conductores imprudentes y no contra la parte frágil de todo esto?

No sé si tú estarás de acuerdo, pero tengo la sensación de que uno de los mayores problemas para que el uso de la bicicleta se extienda y, además, de manera segura, es que las cúpulas directivas no han circulado en bicicleta jamás en sus vidas. Si nunca han tenido de cerca un coche cuando vas en bici y notas esa sensación de impotencia, esa sensación de fragilidad, esa rabia de no saberte totalmente seguro, jamás podrán llegar a comprender el por qué de tanta insistencia.

Parece que cuando decimos que se está jugando con nuestras vidas es una exageración, pero tanto tú, como yo, como los miles y miles de ciclistas de diferentes condiciones, sabemos que es algo muy real. MUCHO.

Con todo esto, amigo Pedro, quiero decirte que te apoyo en tu decisión. Comprendo que, encima, se están aprovechando de tu nombre para dar de paso ciertas políticas con las que no estás de acuerdo. También quiero pedirte un favor. Que no te apartes del todo. No te apartes porque, sin duda, comprendes de lo que cualquier ciclista habla, ya sea urbano, de carretera o deportivo.

La solución y reconducción de todo el mundo del pedal pasa por gente como tú. Gente experta. Gente válida. Gente contrastada. Gente con valor. Te necesitamos Pedro.

Hasta la próxima compañero.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Ha sido todo un placer. Salud.

¡Hola a todo el mundo!

Iñaki Lejarreta. 29 años de edad. Gran ciclista pero, sobre todo, era una persona. Porque lo que llevan encima las bicicletas son personas. Y a estas personas, cuando un coche les atropella, suelen tener problemas más o menos serios. Por desgracia, el bueno de Iñaki ayer, día 16/12/2012 sobre las 9 de la mañana, mientras realizaba un entrenamiento cerca de Durango, tuvo la desgracia de fallecer al ser arrollado por un coche. Desde aquí mi más sincero pésame y un cálido abrazo a la familia. 

Hasta donde me he podido enterar, Iñaki circulaba por el arcén, con su casco y toda la parafernalia. Todo correcto. Así que, y allá voy, presuntamente la culpa ha sido del conductor.

Y continúo para bingo, porque ¿quién no ha tenido algún incidente con un coche? Mirad conductores irrespetuosos y que tenéis un grave problema con el sentimiento de propiedad. La carretera no es vuestra. Las bicicletas tienen el mismo derecho que vosotros a circular por ellas. El mismo. Pero esto no parece importaros porque, además de pegarnos pasadas a ras de cadera, vayas o no por el arcén, eso os da lo mismo, os ponéis chulos o farrucos, como se dice en mi pueblo, y todavía discutís que si no sé qué de ir de dos en dos (podemos, por si alguno aún no lo sabe) o chorradas del mismo pelo.

Otro de vuestros recursos más usados es decir que como no se nos ve, tenemos que ir más cerca de la cuneta. Mirad. Igual el tema es que tenéis que ir más despacio, o con más atención, o siendo conscientes, insisto una vez más, de que la carretera no es vuestra y que la compartís con nosotros. ¿O lo que pretendéis es que no salgamos con la bicicleta? Pues me gustaría deciros que si no se usa más la bici es por vuestra culpa. A la gente le da lo mismo pasar frío, pero por lo que no están dispuestos a pasar es por un atropello.

Sinceramente, creo que el problema de esta historia es vuestra, conductores. Sin más paños calientes de "es que a veces los ciclistas no sé qué" y rollos de esos. Estoy hasta las narices de eso. Por mucho que te endiñe yo con la bici, perdona que te diga, no te voy a matar. Tú, sin embargo, si me atropellas, no lo cuento. Luego se lo explicas a mi familia y amigos. "La cosa es que no le vi..." "Lo siento muchísimo...", mingadas de esas. Creo que el perdón, a día de hoy, no resucita y el tiempo, por mucho que se diga, cura más bien poco.

Se acabó con el debate de una maldita vez. Si tienes que detener tu coche porque no lo ves claro a la hora de adelantar a un ciclista, lo paras. Por muchos caballos que tenga tu coche, que usas para compensar las pocas neuronas que montas en la cabeza, detienes el coche y esperas a poder adelantar con garantías, dejando espacio de sobra y todo eso.


Pero lo triste de todo esto es que por mucho que escribamos otro blogger, la madre que parió a Panete o yo, va a dar lo mismo. Mañana, cuando salga a entrenar, un coche me pegará una pasada asesina que me deje sin aliento y me haga apretar el culo. Por mucho que mente a la madre de es@ desalmado, puede que ni siquiera se dé cuenta de lo que acaba de estar a punto de suceder.

Y eso es lo triste. Que no depende de nosotros. Depende de personas que, seguramente, sienten que las bicicletas estorban. Que las carreteras y las ciudades están hechas por y para los coches. Todo ese rancio, gris y reaccionario pensamiento.

Y así nos va. Que quien sabe de las cosas (y no me estoy incluyendo dentro de ese grupo) no suele legislar sobre la materia. Es mejor colocar a un amigo de un amigo o a esa persona a la que debo un favor y suma y sigue. Mucho mejor así, dónde va ir a parar.

España es el país de la Unión Europea con mayor mortalidad ciclista. Qué bien, ¿eh? Ahora estarás contento, conductor. La carretera para ti solo. Qué bien. Eres el mejor. Intenta ir a por el récord mundial. Yo creo que puedes. Esto va con mucha ironía, por supuesto. 

Mientras tú entrenas para ello, yo tengo más agallas que tú y seguiré entrenando y yendo en bicicleta a trabajar. Pero antes de seguir con mi vida, si tienes a bien, cosa que no has permitido a Iñaki, o a Víctor Cabedo, o a tantos otros que habrás mandado a Toledo, deja que les diga algo a mis familiares y amigos varios.

Chicos, hasta siempre. Puede que mañana leáis en el periódico que un conductor me ha pasado por encima y que, por mucho que lo intentó el cuerpo médico, lamentablemente todo intento fue inútil y fallecí. Así que buena suerte y hasta luego. Ha sido todo un placer. Salud.

Ayer fuiste tú Iñaki, pero todos los días que salgo con la bicicleta soy consciente de que el siguiente puedo ser yo o algún amigo. Acabo de tener la suerte de despedirme. A ti no te dejaron ni siquiera eso. Hasta siempre compañero. Un beso enorme a la Familia Lejarreta.

P.D. Toda esta entrada, en un primer momento, tenía varios insultos junto a la palabra "conductor". He decidido no rebajarme como suelen hacer ellos al adelantarnos. La expresión habitual, a golpe de acelerador y con la ventanilla del copiloto bajada es: "¡Putos ciclistas! ¡Siempre en medio!" Esto es así, vayas por donde vayas. Esta es la realidad. Para que después vengan con historias.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Ese gran deporte llamado CICLISMO.

¡Hola a todo el mundo!

El ciclismo está viviendo un tiempo difícil. Todo el día escuchando cosas acerca del doping referentes a corredores de nuestros días y del pasado. Que si Armstrong, hace unos meses Alberto. Este deporte parece estar hecho añicos y nadie cree en él.

Pues bien. Ese tipo de pensamientos catastrofistas acerca de que todo está destruido, todo es mentira y cosas así, primero creo que no son ciertos y segundo, creo que proceden de gente que no está muy familiarizada con lo que supone andar en bici.

Cuando sale algún caso de dopaje en las noticias que, por otro lado, sólo hacen hincapié en el ciclismo para resaltar lo drogados que van los ciclistas y no, por ejemplo, para resaltar la pedazo de temporada que ha cuajado un deportista tan español como Gasol o Nadal, como es Purito Rodríguez, yo no hago mucho caso. Sólo sigo saliendo a rodar con mi bicicleta ¿Sabéis lo que hago cuando hago eso? CICLISMO

Tanto mis amigos como yo, cuando quedamos para hacer una rutilla, estamos haciendo ciclismo. Entre todos podemos escribir un libro con cientos de historias heroicas de tal día sufriendo en un puerto, o aquel otro en medio de una tormenta, o ese en el que te encontraste con un profesional y rodaste junto a él, y así podríamos recopilar historias geniales. Pues ese tipo de cosas son ciclismo.

Todos los que solemos utilizar la bicicleta para hacer ruta o btt sabemos lo mucho que se sufre en innumerables ocasiones. No es un deporte normal y corriente. Va más allá del puro esfuerzo físico para adentrarse en lo más profundo de la mente. Hay veces que tu cuerpo hace tiempo que se ha rendido, pero tu fuerza mental tira del resto del cuerpo y consigues lo que te habías propuesto. Sólo si te has puesto alguna vez al límite podrás saber de lo que hablo. Y eso lo consiguen miles de ciclistas anónimos cada día del año en miles de kilómetros a lo largo del planeta. Eso es ciclismo.

El simple hecho de, un día de invierno con pocos grados sobre cero, montarte en bici para hacer una ruta de 80Km, ya hace del ciclismo algo especial. Y lo mejor de todo es que sueles quedar con otro grupo de gente que está pensando lo mismo que tú / están igual de locos que tú.

Y sólo cuando te rodeas de gente maravillosa que, por otro lado, no practica ciclismo y te dicen que eres un friki y que subir ese puerto lloviendo te convierte en un tarado, te das realmente cuenta de lo particular que es el ciclismo. Pero lo mejor de todo es que, como he dicho antes, ese tipo de locuras las sueles hacer acompañado. Ah! Eso también es ciclismo.

Quien diga que este deporte está acabado no lo ha practicado jamás en la vida. Si Pepito o Fulanito dan positivo, sinceramente, peor para ellos. Más tontos son o peor aconsejados han estado. Lo que está claro es que a mí y al resto de ciclistas anónimos del mundo, no nos va a dejar en casa algo así. 

Vamos a seguir haciendo historia ciclista hoy, mañana y cuando haga falta porque este deporte es tan grande y genera tantísima satisfacción personal que, sencillamente, es indestructible.

Como bien ha dicho hoy Fabian Cancellara, el que pasa por ser uno de mis ciclistas profesionales favoritos: "El ciclismo nunca morirá. Este deporte es demasiado bello".

Tiene toda la razón el gran Fabian. Todos aquellos que acusan a los ciclista de ser unos farsantes, deberían de medir sus palabras porque corren el riesgo de que su hijo o hija, un día les diga que se quieren comprar una bicicleta de carreras o que, a ellos mismos, el médico les recomiende hacer deporte y, por casualidad, caiga en sus manos una bici. Entonces estarán perdidos de por vida y, muy a su pesar, estarán escribiendo parte de las páginas de ese gran deporte llamado CICLISMO.

Terminemos de una vez con la caza de brujas y miremos para adelante. Pero miremos con la cabeza bien alta porque el ciclismo no es ese ciclista con el frigorífico lleno de bolsas de plasma, sangre o todo ese tipo de materiales más propios de Halloween o una película de serie Z.

El ciclismo es Eddy Merckx ganando todo lo que podía y más. Es Federico Martín Bahamontes destrozando a todos en la subida pero esperando al pelotón porque le daba miedo bajar. Son unos cuantos ciclistas colombianos "asociándose" para atacar a Perico. Es el grupo de jubilados que quedan todos los martes y jueves del año en el Pabellón de Los Deportes, aquí en León. Somos los miembros de La Grupeta Cicloturista León echando unas risas tremendas subiendo la Collada de La Vid.

En definitiva. El ciclismo es y será siempre.